Por: Faiver Eduardo Hoyos

Al Pan, Pan…

Mientras observamos como diferentes países en Europa se han visto en la obligación de suspender temporalmente las clases presenciales en sus diferentes Instituciones Educativas ante un nuevo avance de la pandemia del Covid-19, acá en Colombia seguimos en el debate sobre el regreso presencial de las clases a Instituciones Públicas o si por el contrario, se deberá seguir con la implementación del modelo de alternancia organizado por el Ministerio de Educación.

Hay que destacar que la virtualidad no es mala, el mundo está avanzando de manera efímera y es nuestra obligación subirnos al bus de la modernización. Lo verdaderamente preocupante en este caso, es que Colombia parece estar muy relegado del avance tecnológico necesario para continuar con nuestras vidas pese a vivir en medio de una pandemia.

El problema principal para continuar con el modelo de alternancia en las diferentes Instituciones Educativas Publicas es la falta de cobertura. No hay que desconocer que más de la mitad de la población colombiana no cuenta con el servicio de internet, impidiendo tener un fácil acceso a la educación de manera virtual a miles de niños de diferentes regiones del país.

Desde diferentes sectores han propuesto que nuestros niños, jóvenes y docentes vuelvan a la presencialidad en los distintos salones de clases. Una propuesta que ha producido cualquier tipo de rechazo y ha generado indignación entre los involucrados.

No tiene ningún sentido que mientras pretenden obligar a miles de jóvenes y maestros a retomar clases presencialmente en Instituciones donde no están aptas las condiciones para hacerlo, nuestros “Honorables” Congresistas no han sido capaces de ir a sesionar de manera presencial en las instalaciones del Congreso de la Republica por temor al virus.

Si hay algún grupo que carezca de fundamentos para exigir trabajo presencial y el regreso a las aulas de clases, son los políticos. Los Congresistas en Colombia siguen legislando desde la virtualidad, cobrando gastos de representación desde la comodidad de sus casas y además permitiendo que el Gobierno Nacional en cabeza de Iván Duque siga gobernando a dedo mediante decretos sin ningún tipo de control político.

En un país en el que la desigualdad prevalece por encima de las oportunidades, en donde se habla de construir cárceles pero no Universidades, sería una catástrofe pensar en mantener los colegios cerrados por más de un año. La virtualidad en Colombia hará que la desigualdad social sea mucho mayor. Pero en cambio, si se deciden por la presencialidad en las Instituciones Educativas podríamos estar exponiendo a miles de menores y profesores ante un inminente tercer pico de la pandemia.

Desafortunadamente la Educación Pública de calidad en Colombia no es prioridad para nuestros gobernantes. Si así fuera, el Gobierno no estaría invirtiendo $14 billones de pesos en aviones de guerra en plena pandemia. Solamente con el 5% de toda esa inversión se podrían arreglar y adecuar todos los baños de las Instituciones Públicas en el país.

 

Todos los niños y jóvenes tenemos derecho a una Educación de Calidad, sin importar si es una Institución Pública o Privada. Después de esta pandemia y todas las cosas amargas que dejó pensaríamos que nuestros gobernantes han aprendido la lección, pero no es así. En un país como Colombia en donde su Ministro de Defensa murió por complicaciones de salud, es un país que tiene que dejar de malgastar sus recursos en guerra e invertir más en Ciencia, Educación y Salud.