María Elisa Uribe

Muchas definiciones pueden darse para el 2021, el año de contención del covid-19. Más allá del prefijo “re”, como reiteración de la innovación, imaginación o construcción necesaria para la superación de los efectos de la pandemia, viene a colación el dibujo de un acordeón o las curvas en forma de “w” para para justificar ciertas medidas.

Sin embargo, hay cierta confianza en poder soportar los rebrotes, especialmente el primer semestre, mientras avanza la vacunación, con la adaptación de la sociedad en sus distintas actividades.

De todas maneras, 2021 será un año combinado de rebrotes, palabra hoy no sólo atribuida al virus sino también a las posibilidades de recuperación de los negocios y la economía, movido además por la contienda preelectoral a la presidencia, en el caso de Colombia.

Hemos dicho que el año preelectoral tiene de bueno eso: para el gobernante y sus aliados defender una visión de país y para la oposición plantear la diferente. En el medio estarán el gobierno y los congresistas en el intento de mostrar y terminar ciclos de promesas por cumplir.

No se trata por tanto de visibilizar el manejo de la situación en la forma del acordeón, y específicamente en su fuelle, como quien dice en el simple abrir y cerrar, como forma para controlar el rebrote. El año 2021 exige el manejo de una orquesta. Esta que no puede sonar sin la conjunción de sus músicos. Es decir, donde se establezcan canales de superación de una irracional polarización o caminos de reconstrucción colectiva que permitan impulsar la recuperación económica más armónicamente.

Es el momento de involucrar a la sociedad como un todo, pues es una época para ser capaces de girar y cambiar los temas de raíz que no dejaron al país estar más fuerte. Cabe mencionar, por ejemplo, fortalecer la visión del país con sentido de producir para exportar; la conexión nacional por vías terciarias; la mayor eficiencia y efectividad de la justicia y la educación técnica para el trabajo, cuya ausencia fortalece la informalidad. Tocar esos temas intocables es un buen comienzo. ¿Cuáles serían? Es la respuesta por convenir.

En un siguiente orden están las medidas de adaptación. La reglamentación a las nuevas formas de trabajo a distancia, la superación de la brecha digital, la reducción de los obstáculos a la creación y el sostenimiento de las empresas, como las altas cargas laborales e impositivas, las falencias en la identidad de nuevos vulnerables que requieren apoyo. En tercer orden está, por supuesto, continuar con las políticas que trajeron el buen crecimiento de la economía del año 2019 y por supuesto todo el camino de recuperación medio ambiental.

Muy seguramente en la capacidad para convencer a la sociedad de hacer unos esfuerzos, privaciones y cambios conjuntos que nos una como sociedad en estos momentos aciagos será el termómetro para la superación de la crisis y la medida de los perfiles presidenciables que entrarán en la competencia preelectoral.