Angélica Mayolo

 

Las cifras de desempleo presentadas por el DANE sobre el comportamiento del mercado laboral en el trimestre agosto – octubre permiten identificar un patrón preocupante: la brecha cada vez mayor entre el desempleo masculino y femenino en Colombia. El impacto negativo de la pandemia sobre la economía destruyó más empleos ocupados por mujeres y también generó muchas más mujeres inactivas que hombres, lo que permite concluir que no solamente la población femenina perdió en mayor proporción sus trabajos, sino que, además, dejaron de buscar oportunidades laborales por factores exógenos asociados a la misma crisis económica.

 

En el caso de los datos de mercado laboral, la recuperación luce inquietantemente más lenta para las mujeres. Mientras en un año la población masculina ocupada se redujo en aproximadamente 350.000 personas, la población femenina ocupada se redujo en más de un millón cien mil mujeres. De esta forma, el panorama confirma las preocupaciones: mientras en octubre de 2020 hubo más de un millón y medio de hombres categorizados como población desocupada, la cifra de población femenina desocupada llega a más de dos millones cien mil mujeres. Así las cosas, la tasa de desempleo para los hombres es del 10.7% frente al 20.1% de las mujeres. No queda duda de que la recuperación no está llegando por igual a todos los grupos poblacionales y que la crisis de empleo que atraviesa Colombia tiene rostro de mujer.

 

Desde el inicio de la pandemia y hasta septiembre pasado, en una ciudad como Bogotá 268 mil mujeres y 61 mil hombres del sector del cuidado perdieron sus trabajos. En estos trabajos remunerados relacionados con el cuidado y las tareas del hogar, existe una mayor participación de mano de obra femenina. Es así como en la capital de la República las mujeres que trabajan en este sector económico vieron desaparecer el 47% de sus empleos, frente al 33% de los hombres.

 

Las desigualdades no aparecieron con la pandemia, pero sí se profundizaron e hicieron evidentes que si son críticas por género, y pueden serlo aún más si cruzamos  variables raciales, regionales y edad. El panorama laboral para las mujeres es más complicado porque muchas de ellas han debido dejar de buscar empleo para dedicarse al cuidado no remunerado del hogar, en un contexto donde los niños y jóvenes no están asistiendo a jardines infantiles, colegios y universidades, cerrados desde marzo. De hecho, las cifras del DANE demuestran que son más las mujeres que dejaron de buscar empleo que los hombres, en una proporción de 10 mujeres inactivas en el mercado laboral por cada cinco hombres. Esto, sin duda, nos debe empujar a pensar en decisiones que cierren las brechas de género en el corto plazo, como abrir los establecimientos educativos, pero también a reflexionar sobre los roles de género que persisten en el mercado laboral colombiano.