El 12 de mayo de cada año se celebra el día de la enfermería en conmemoración del nacimiento de Florence Nightingale, considerada la madre de la enfermería moderna. Florence se ofreció como voluntaria para ir a la guerra de Crimea que sucedió durante los años 1853 y 1856; se estableció en el hospital Barrack Scutari y desde allí reformo los servicios de atención médica y  enfermería. Fue muy conocida por su labor humanitaria y su trabajo incansable por mejorar las condiciones de salud pública en todo el mundo y en 1860  creo una escuela de enfermería.

Durante mi vida como estudiante y profesional de la salud he conocido infinidad de enfermeras y enfermeros con gran vocación de servicio, trabajo en equipo y capacidad de  enseñanza; de ellas y ellos aprendí conceptos técnicos y habilidades manuales para ser mejor médico y mejor persona. Recuerdo con gran afecto y cariño a la Profesora Amparo Paramo quien fue líder de la medicina familiar, el trabajo en comunidad y la formación de profesionales íntegros en la USCO; una mujer estudiosa, cariñosa, integral y firme que desafortunadamente perdió su vida víctima del cáncer. Mi hermana Ivonne es otro ejemplo de trabajo abnegado y de servicio, enfermera con maestría en salud pública, cumple una gran labor desde hace muchos años. Quiero también reconocer a otra gran mujer y profesional, Lourdes Mateus; enfermera y abogada, luchadora incansable por la reivindicación laboral de la profesión, marchante y aguerrida.

Hoy, la sociedad tiene una gran deuda con la enfermería, una profesión dura, exigente y con una remuneración laboral pésima, pero que aun así y en épocas duras como la de actual pandemia han continuado trabajando y poniéndole el pecho a la crisis.

En mi corazón siempre estará para Uds. mi gratitud y admiración, también mi compromiso por continuar luchando y exigiendo mejores condiciones laborales y de desarrollo profesional; hoy es más que urgente la caída de la reforma de la salud que continuara precarizando nuestra labor.