Por: Faiver Eduardo Hoyos

En medio de la nostalgia por un año que se fue y la incertidumbre de un año que llega, es mucho lo que se debe hacer en Colombia para tratar de darle rumbo fijo a un barco que zarpó hace casi 30 meses, con un capitán a bordo algo insensible ante el contexto del país, y que parece navegar sin encontrar un puerto seguro en medio de la tempestad y el caos que su propio desgobierno generó.

Aunque el calendario nos marca que iniciamos un nuevo año, los problemas en Colombia son tan estructurales que nos hace creer que en vez de avanzar, retrocedemos. El Covid parece estar en su punto más crítico desde que hizo presencia en suelo bogotano el 6 de marzo del 2020, y gracias a la indisciplina social que vivimos por estos días y la falta de cultura por parte de algunos irresponsables, parece estar lejos de llegar a su pico más alto.

La pandemia ha puesto en evidencia los problemas de fondo que hoy padecemos como Nación. Hace estragos no solamente con la salud de las personas, sino también con la economía del país, dejando en la pobreza a casi uno de cada dos colombianos, quienes además han sobrevivido en su mayoría sin ninguna ayuda real por parte del Estado y luchando desde la informalidad para llevar algo de sustento a sus casas.

Sumado a las graves problemáticas que padecemos en Colombia, nos encontramos con un problema estructural y protagonista de muchos días oscuros: la desigualdad. Un estudio realizado por varias Universidades señalan a Colombia como el territorio más desigual de todo América Latina. Si señores, por encima de Venezuela. Nada para envidiarles.

Una clara muestra de esa desigualdad es que mientras el Gobierno Nacional se ufanaba de haber aumentado el salario mínimo de una manera histórica, pues según ellos el salario mínimo quedaría por primera vez en la historia por encima del millón de pesos incluyendo el auxilio de transporte –aumentaría algo así como $30 mil pesos-,  a nuestros “Honorables” Congresistas el aumento en sus salarios fue casi de $2 millones de pesos. Una desfachatez completa que resume las injusticias en este platanal que dicen llamar país.

Si bien el coronavirus ha causado grandes estragos en Colombia y ha sido el culpable de muchas pérdidas, es el problema más pequeño que debe afrontar este Gobierno en comparación con los problemas de fondo que hoy asechan. Es mucho lo que debe hacer nuestro Presidente y su equipo de trabajo para tratar de enderezar ese barco, que cada vez naufraga más lejos de sus propias costas, y que pese a todo pronóstico parece estar totalmente desconectado de la realidad.