Por: Luis Alfonso Albarracín Palomino

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En medio de la profunda crisis social y económica que vive la sociedad, provocada por la pandemia sanitaria desatada por la Covid-19, la temática relacionada con la educación financiera se convierte en una actitud indispensable para que las familias adopten estas sanas costumbres tendientes a afrontar su subsistencia. Para tal efecto, una buena educación financiera es un impulso importante para lograr nuestras metas a través del manejo apropiado de nuestro dinero. Cobra vigencia la educación a nuestros jóvenes sobre el manejo de sus finanzas, desde temprana edad, generando las condiciones para que se familiaricen con el concepto de ahorro y la importancia de controlar sus gastos.

La meta es mejorar su bienestar económico. Les permite visualizar la mejor forma para aprovechar sus oportunidades, tomar decisiones informadas, saber dónde obtener ayuda y ejercer acciones para solucionar conflictos relacionados con el uso de estos productos. Así lo resalta la OCDE, quien lo define como el proceso a través del cual, los usuarios financieros mejoran su comprensión de los productos, conceptos y riesgos financieros, desarrollan habilidades para ser más conscientes de los riesgos y oportunidades financieras, realizan elecciones informadas y las adoptan.

Por todo lo anterior, es meritorio el trabajo de proyección social liderado por los docentes de la Facultad de Economía y Administración de la Universidad Surcolombiana, Alma Yiseth Gutiérrez Peña, Julio Roberto Cano Barrera y otros, a través de la estructuración de estrategias de educación financiera para docentes y estudiantes de básica primaria y secundaria en algunas instituciones educativas de Neiva y Garzón.

Con un trabajo donde se han integrado estudiantes del semillero de investigación Abaco del Grupo Pymes de los programas de Contaduría Pública y Administración Financiera, han venido desarrollando este proyecto de alfabetización financiera, donde se han articulado estrategias pedagógicas en el aula con docentes, estudiantes y graduados de esta unidad académica., realizando un trabajo interdisciplinario y complementario.

A lo largo de nuestra vida académica, aprendemos una gran cantidad de cosas que luego nos serán de utilidad en nuestra vida diaria. Materias como las matemáticas, el lenguaje o la química se consideran esenciales, pero todavía hay una materia que queda fuera de la enseñanza básica y que debería formar parte de la educación de los más jóvenes: la economía y las finanzas. Como aprendemos al llegar a la edad adulta, tener una educación financiera, que es fundamental para saber gestionar y administrar nuestros recursos económicos.

De ahí nace la importancia de tener una educación financiera, no solamente de joven sino para toda la vida. Alguien que no sepa gestionar sus finanzas puede ver fácilmente comprometida su estabilidad financiera, al tener pocos ingresos y muchos gastos, lo que limita su capacidad de ahorro. Sin embargo, una persona con nociones sobre educación financiera puede ser capaz de revertir esa situación buscando alternativas que le permitan gastar menos dinero y hacer crecer su capitalEl fortalecimiento de una cultura financiera en cada uno de nosotros, nos permite explorar nuevas ideas para ahorrar, siempre pensando en tener menos pasivos y mayores ingresos.