Carlos Eduardo Trujillo González

Este año que termina será especial, ya que marcará en la historia humana unas líneas específicas sobre el desarrollo de una pandemia que apareció en el 2019 en territorio chino y que viajó por el mundo hasta invadir, arrodillar la economía, poner a temblar a los poderosos líderes mundiales que junto al miedo y las decisiones tomadas marcaron el rompimiento de cualquier hito interpuesto por la cultura, el arte, la política, la ciencia, los procesos tecnológicos y tantos otros que ya se habían tomado al mundo, esa humanidad que creía que jamás eso pasaría. Ninguna guerra había podido hacer que la libertad de la gente se menguara tanto como lo hizo la pandemia, como un arma letal, la que se ha hecho contar por miles sus víctimas; en Colombia ya pasó la cifra de los cuarenta y dos mil y apenas se hablan de iniciar los procesos de vacunación.

La covid en 2019  marca su aparición, en 2020 su proceso de invasión y letalidad, muy seguramente, en el 2021 un año de esperanza, reactivación económica y social, que pondrá en el partidor el liderazgo, la ciencia y la tecnología de manera junta,  con las cosas buenas que nos ha dejado el trascurrir del tiempo y el haber podido sobrevivir a la pandemia; lo humano, lo divino, la fe, la familia, la amistad, lo esencial, lo básico, lo sencillo, el saber que somos muy pero muy débiles y vulnerables, que la vida prende de un hilo.

Homenaje a nuestros campesinos en su lucha diaria por la vida, por mantener la seguridad alimentaria de los suyos y los de tantos otros que dependemos de ellos, el volver a lo básico, a dormir en el campo, estar en casa como nunca, donde los procesos de tolerancia, solidaridad, conveniencia, sobrevivencia, adecuación, emprendimiento y resiliencia han estado a toda prueba, los que serán base del inicio de una nueva etapa que el mundo vivirá.

Muchos que solían salir del país para conocer el mundo,  volvieron al paseo de olla, dejaron de un lado poder disfrutar de los majares de la refinada cocina, o tal vez de la acostumbrada comida rápida y se dedicaron en el obligado encierro a recordar, buscar, preguntar y preparar nuestra comida típica, dejaron de ir al lujoso gimnasio, abordar aviones y trenes, para andar de nuevo en caballo, a pie o en bicicleta, tal vez este año no vieron las maravillosas obras arquitectónicas del mundo y si disfrutaron y observaron el espectáculo único y natural que poseemos en las montañas de nuestro país, en muchas ocasiones muy cerca de donde vivimos.

A quienes se fueron y hoy vuelan alto, el mayor de los homenajes, a quienes han aportado cada esfuerzo, cada momento, quienes han estado y aún siguen arriesgando su vida por ayudar a otros en medio de tan difícil año, muchas gracias. Que el dueño de la vida nos permita un año nuevo lleno de bendiciones. Feliz año 2021.