El acceso y uso de las redes sociales aumentaron exponencialmente durante estos once meses de pandemia y aislamiento social, casi por igual en todos los grupos etarios y segmentos de la sociedad. Además de entretenimiento y comunicación, los usuarios se afanan por buscar y enviar información, generalmente en exceso y no confiable. Es un torrente de contenidos, sin distingo de autenticidad y veracidad, que circula por las redes sociales y plataformas informativas, afectando en gran medida todos los aspectos de la vida, especialmente la salud mental.

En el actual escenario de incertidumbre y desinformación se hace necesario promover un periodismo serio, investigativo, autónomo y educador como mediador entre los rigurosos estudios y descubrimientos científicos y la sed de información de la opinión pública. Es preciso facilitar el entendimiento de las ciencias y el conocimiento, como también corregir y superar las interpretaciones erróneas y malintencionadas que predominan en esta infodemia, plagadas de noticias falseadas creadas como si fuesen reales para desinformar.

El origen del periodismo científico en el mundo se relaciona con el establecimiento de una sección fija de ciencia en el New York Times, en 1920, emulada por otros diarios estadounidenses en la misma época. En estos momentos, son referentes internacionales en la materia medios especializados Nature (británico), Science y Public Health (de EE. UU.).

En Colombia han surgido iniciativas destacadas para la divulgación de temas de ciencia y la mayoría de los periódicos, incluido El HERALDO, cuenta con secciones para su cubrimiento. Varias universidades del país han posicionado revistas de periodismo científicas de alta calidad, como es el caso de la revista Iraka, de la Universidad Simón Bolívar.

Aunque hay opiniones enfrentadas acerca de si el periodismo científico debe limitarse a informar o si debe conllevar una función formativa, el periodista y profesor de la Universidad de Sevilla Mariano Belenguer expone en un análisis del tema: “…conviene recordar que el periodismo como actividad no podemos conceptuarlo como la simple actividad informativa. Existe un periodismo de opinión, un periodismo interpretativo, un periodismo de servicio (…); en definitiva, el periodismo no es uno sino múltiple y engloba un conjunto de actividades que van más allá de una simple información”.

Lo anterior supone que hacer asequible y entendible la información de la ciencia, e impactar en la formación ciudadana, requiere de un trabajo dedicado, pensado, con conocimientos especializados y con la posibilidad de consulta permanente con los expertos para su manejo acertado y responsable, de lo cual hoy son más conscientes los medios de comunicación y las instituciones que impulsan esta tarea.

El periodismo científico es imprescindible en la democratización del conocimiento y para lograr que la sociedad conozca, viva y usufructúe la ciencia y la cultura; que actúe como una vacuna certera contra la ignorancia y la avalancha de bulos y seudoverdades a los que nos enfrentamos día a día.