Por: Juan Carlos Ramón Rueda

¿Seremos capaces de mejorar el mundo? Algunas señales me indican que no y que estamos condenados. Una y mil veces se nos dice en la cara que la humanidad está destruyendo el único sitio conocido capaz de albergar nuestros hijos y ni así entendemos… Vivimos una época extraordinaria, la gran encrucijada consiste en si le damos giro a la dinámica de auto destrucción que la humanidad ha dejado por milenios, o quizá, en un acto supremo de conciencia colectiva, entendamos que no tenemos opción distinta que cambiar. Cambiar para mejorar el mundo en todos los aspectos. El problema no es solo el medio ambiente. Es la pobreza. La desigualdad. La injusticia. El gran problema, somos nosotros…

Esta semana horrorizados redescubrimos que en nuestra nación ajusticiaron a miles de jóvenes inocentes para ganar medallas y dinero. Los mataron para ganar poder. En esta misma sociedad, ahora mismo se asesina a diario a personas por cuidar la tierra e interponerse a la demencia asesina. Matan todos los días la posibilidad de cuidar los páramos y proteger el agua que se consume en las comunidades. Igual, se deforestan y queman miles de hectáreas de selva virgen para criar vacas sin importar que ya el planeta no aguanta más. Impasibles, no encontramos como defendernos, pero aún existe la esperanza y mientras haya quien levante la mano, habrá muchos dispuestos a seguirle.

Neil Armstrong al llegar de la Luna después de su gran proeza, dijo: “…espero que inspire a los seres humanos de todo el mundo a creer que las metas imposibles son posibles y a creer que realmente hay esperanza para el futuro de la humanidad” … Y es precisamente ese pensamiento el que es necesario en estos momentos tan trascendentales. Cada uno de nosotros debe reaccionar y actuar. Hoy los científicos dicen que la Tierra tiene un gran poder regenerativo y que debemos ayudar al Planeta a restaurarse. Dicen que de esta manera los arroyos vuelven a correr y la tierra vuelve a ser fértil. Que debemos cuidar cada lombriz porque ella nos devuelve su cuidado en restauración. Dicen que debemos establecer una economía de restauración, una economía de regeneración y que así la Tierra se recupera. Este es el pensamiento que necesitamos.

Creo que hoy, que enfrentamos el mayor desafío, nuestra misión es más simple de lo que pensamos. Es el momento de reestablecernos. Como sociedad. Dejar atrás lo que nos divide y nos mata lentamente y reencontrarnos en un mismo camino. Este es nuestro principal reto.