Diario del Huila, Especial

El martirio reconocido por la Santa Sede tras el encuentro del Pontífice con el Prefecto de la Congregación, Cardenal Marcello Semeraro, es el del sacerdote italiano Giovanni Fornasini, nacido el 23 de febrero de 1915 en Pianaccio di Lizzano en Belvedere y asesinado en odio a la fe en la localidad italiana de San Martino di Caprara, Italia, el 13 de octubre de 1944.

El sacerdote fue asesinado por un oficial alemán al que el joven presbítero había acusado de ser uno de los ejecutores materiales de la masacre nazi-fascista de Marzabotto, donde murieron asesinados cerca de 1000 personas.

Además, en los decretos el Pontífice también reconoció las virtudes heroicas del Siervo de Dios Jérôme Lejeune, fiel laico nacido el 13 de junio de 1926 en Montrouge, Francia, y fallecido en París el 3 de abril de 1994.

El doctor Jérôme Lejeune. Foto: Wikipedia

El doctor Jérôme Lejeune. Foto: Wikipedia

Lejeune fue un genetista de fama mundial que en 1958 descubrió el síndrome de Down. Se destacó por su oposición frontal al aborto y fue amigo y colaborador de San Juan Pablo II. A finales de los años 80 el Papa polaco lo nombró miembro de la Pontificia Academia de las Ciencias y consultor del Pontificio Consejo para los trabajadores sanitarios.

En los decretos promulgados por la Congregación para las Causas de los Santos tras la autorización del Santo Padre se reconocen también las virtudes heroicas del Siervo de Dios Michele Arcangelo Maria Antonio Vinti, sacerdote diocesano nacido el 18 de enero de 1893 en Grotte, Italia y fallecido el 17 de agosto de 1943.

Se reconocen también las virtudes heroicas del Siervo de Dios Ruggero Maria Caputo, sacerdote diocesano nacido el 1 de mayo de 1907 en Barletta, Italia, y fallecido el 15 de junio de 1980.

Asimismo, se reconocen las virtudes heroicas de la Sierva de Dios Mary Joseph of Jesus (cuyo nombre previo a los votos era Elizabeth Prout), fundadora de la Congregación de las Hermanas de la Santísima Cruz y de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo. Nació el 2 de septiembre de 1820 en Shrewsbury, Inglaterra, y falleció en Sutton, Inglaterra, el 11 de enero de 1864.

El Papa autorizó también la promulgación del decreto de reconocimiento de virtudes heroicas del Siervo de Dios Santiago Masarnau Fernández, fiel laico, nacido el 10 de diciembre de 1805 en Madrid, España, y fallecido el 14 de diciembre de 1882.

 

También se han reconocido las virtudes heroicas del Siervo de Dios Pasquale Canzii, seminarista nacido el 6 de noviembre de 1914 en Bisenti, Italia, y fallecido en Penne, Italia, el 24 de enero de 1930.

Por último, se han reconocido las virtudes heroicas de la Sierva de Dios Adelaide Bonolis, fiel laica, fundadora de las Obras de Asistencia y Redención Social, nacida el 14 de agosto de 1909 en Milán, Italia, y fallecida el 11 de agosto de 1980.

Las virtudes heroicas de Jérôme Lejeune

La beatificación del doctor Jérôme Lejeune, descubridor del Síndrome de Down y gran defensor de la vida que por su rechazo al aborto fue descartado para el Premio Nobel, está un poco más cerca.

El Papa Francisco autorizó la promulgación del Decreto de la Congregación para las Causas de los Santos que reconoce sus virtudes heroicas, paso previo para su reconocimiento como Beato.

Perfil de Jérôme Lejeune

Nacido el 13 de junio de 1926 en Montrouge, Francia, el doctor Lejeune descubrió en 1958 la trisomía del par cromosómico 21, responsable del Síndrome de Down.

El descubrimiento se publicó en la revista Nature en 1959. Desde entonces Lejeune dedicó todos sus esfuerzos a defender a estos niños ante los intentos de instrumentalizar su descubrimiento para justificar el aborto de los niños con esta condición.

Esa postura del doctor Lejeune de defensa del derecho a la vida de los niños con Síndrome de Down hizo que su candidatura al premio Nobel de Medicina de 1970 no prosperara, a pesar de la trascendencia de su descubrimiento.

A pesar de ello, en unas declaraciones a ACI Prensa en febrero de 2016, su viuda, Birthe Lejeune, explicaba que el descubrimiento de su esposo lo hizo muy feliz, ya que había investigado durante muchos años para lograrlo, pero sufrió una enorme decepción cuando vio que los gobiernos utilizaban la detección del Síndrome de Down para abortar a estos niños, y no para contribuir en el tratamiento de esta discapacidad.

Las consecuencias de su rechazo al aborto no se limitaron a su descarte para el Premio Nobel. Al oponerse de forma activa a la ley del aborto en Francia sufrió el rechazo de parte de la comunidad científica.

“Tras oponerse a la ley del aborto, de repente hubo un apagón: dejó de recibir donaciones y ayudas económicas para su investigación. No podía escribir en los medios de comunicación y no lo invitaban a las televisiones ni tampoco a congresos internacionales en los que durante años había sido el ponente principal”, explicaba su mujer.

Sacerdote italiano Giovanni Fornasini.

Ese rechazo causó un gran sufrimiento al doctor Lejeune, ya que, aunque no se lo tomó como algo personal, muchos de los que le rechazaron y se negaron a defenderlo eran amigos cercanos.

Reconocimiento

Fue precisamente en ese momento de soledad cuando le llegó un gran reconocimiento desde el Vaticano. El Papa San Juan Pablo II lo nombró miembro de la Pontificia Academia para la Vida y consultor del Pontificio Consejo para los trabajadores sanitarios.

Desde aquel momento, el doctor entabló una gran amistad con el Papa polaco. De hecho, durante la Jornada Mundial de la Juventud celebrada en París en 1997, San Juan Pablo II visitó la tumba de su amigo.

Jerome Lejeune falleció en 1994 y en junio de 2007 se inició su causa de beatificación.