Por: Luis Alfonso Albarracín Palomino

[email protected]

El próximo miércoles, las familias católicas empezarán la celebración de la navidad, alrededor del pesebre mediante la realización de la novena de aguinaldos, donde se unifican la alegría y el regocijo a través de la integración de sus miembros, mediante sus oraciones al Niño Dios, junto con la entonación de diversos villancicos, que hacen apología a este gran acontecimiento, que se gestó al inicio de la era cristiana.

Igualmente, la expectativa que se genera en el arbolito de navidad, con la llegada esperada de la lluvia de regalos en la noche del 24 de diciembre, cuando conmemoramos el nacimiento del Divino Niño, donde tenemos la oportunidad de compartir la cena y las alegrías que incitan a un cambio de actitud y del comportamiento de los seres humanos por la generosidad que nace de nuestros corazones.

La celebración de la navidad ha venido transformándose a través de los tiempos pretéritos y actualmente, la que se celebra con nuestras familias y allegados, tiene sus orígenes en el siglo XIX, donde se popularizaron la decoración del arbolito de navidad y el intercambio de regalos entre los miembros de la familia.

Estos días debemos aprovecharlos para convertirlos en el más grande acontecimiento que nutre el espíritu de cada uno de nosotros, para apoyar a los más necesitados, brindándole todo nuestro cariño y la generosidad para compartir algo de los bienes materiales que poseemos, haciéndonos sentir más orgullosos de poder habitar este hermoso mundo, que si lográramos con nuestro accionar, contribuiríamos a ser más equitativo y redistributivo en el ingreso nacional, se obtendría la disminución de la brecha social y económica entre los colombianos.

Esta celebración, la tendremos que realizar en medio de la profunda crisis social y económica provocada por la crisis sanitada provocada por la Covid-19. Es indispensable que las familias tomen las precauciones necesarias, relacionadas con el estricto acatamiento de los protocolos de bioseguridad.

Igualmente recomiendo la no utilización de la pólvora, que en otras regiones del país han dejado cerca de un centenar de niños quemados a la fecha. Hay que tener mucho cuidado con el consumo de productos procedentes de los países asiáticos, para el consumo gastronómico y etílico que han provocado intoxicaciones a muchos colombianos en otrora, a pesar de los controles de las autoridades sanitarias del país.

Pero hay una en particular que merece un análisis más cuidadoso: la forma como nos movilizamos en nuestro territorio. Ya sea por asuntos de salud, por la misma aglomeración que subyace en torno al uso del transporte público o por las horas en que se congrega el grueso de la población, será necesario adoptar nuevos comportamientos y una nueva cultura del desplazamiento. Movilidad es, junto con la seguridad, el asunto más complejo que debemos afrontar.