El tribunal superior de Bogotá dejo en firme la condena por 5 años y 15 días de prisión el pasado jueves a Daneidy Barrera Rojas, conocida en las redes sociales como “Epa Colombia” por haber generado actos vandálicos contra el sistema estratégico de transporte Transmilenio en el año 2019. Hechos que generaron indignación y rechazo por el nivel las actuaciones de la influencer, a la que le fueron cerradas temporalmente las redes sociales de mayor número de seguidores.

Instigación a delinquir con fines terroristas y no poder volver a utilizar sus redes sociales, las principales razones de la condena, para ser inicialmente privada de libertad, sin haberse emitido la orden de captura en su contra. Sin que se le haya dado la posibilidad de tener detención domiciliaria. Por el momento su abogado presentara en la corte suprema de justicia un recurso de casación para que evalué la sentencia, mientras tanto el fiscal general dice que “le alegra profundamente”.

Es una decisión que ha llenado de indignación al país, por el nivel del fallo. Si bien es cierto que Daneidy cometió un acto de ilegalidad desde el derecho, ¿dónde queda las proporciones y la inoperatividad de la justicia?. ¿Es solo la justicia para los de ruana? Este tipo de decisiones judiciales desprestigia más las instituciones, teniendo en cuenta el nivel de procesos que reposan en los despachos y que la mayoría por vencimiento de términos o por la inoperancia misma quedan en los archivos judiciales. ¿Hasta cuándo tendremos que esperar para hacer una profunda reforma a la justicia?,

Actos de corrupción, asesinatos, hurtos, estafas  y evidentes ilegalidades que llegan por doquier  interpuestos por diferentes ciudadanos que pasan de agache en los despachos judiciales por que hoy no cuentan con la tecnología, el talento humano y la capacidad técnica para avanzar rápidamente no solo en la investigación si no en la operación y evidencia de los hechos, que con el pasar del tiempo se quedan en solo archivos cargados de ineficacia.

No podemos seguir esperando un nuevo estallido social para que se haga un profundo análisis a los fallos judiciales y sus procesos. El congreso de la república y el gobierno mismo tiene una deuda histórica con el país. No se puede seguir evadiendo el debate y la prontitud de las acciones para que tengamos una justicia con equidad y eficiencia. Mientras tanto bajo interpretación se sigan emitiendo fallos desproporcionados y lejos de la realidad el país pide una verdadera justicia.