Diario del Huila, Economía

Por Linda Vargas y Fausto Manrique 

Todos pensábamos que los desencuentros con el gobierno de Juan Manuel Santos se habían originado después del Foro Agrario promovido por el entonces presidente y las Farc a finales de 2012, pero empezaron con el ministro Juan Camilo Restrepo.

El presidente Santos nos dijo: “Tendrán en mí y en mi gobierno, siempre, un amigo y un apoyo”. Lo cierto es que ese “siempre” duró muy poco. Ese “amigo” muy pronto se convirtió en enemigo, y el “apoyo” ofrecido en implacable persecución, en un verdadero atropello.

El 7 de agosto de 2010 tomó posesión como presidente de la República y su primer ministro de Agricultura fue Juan Camilo Restrepo, nombramiento recibido con beneplácito por Fedegán. Sin embargo, muy pronto aparecieron los desacuerdos y las mentiras.

Desde 1993, cuando se aprobó la Ley 89, Fedegán ha sido administrador del Fondo Nacional del Ganado.

Desde 1993, cuando se aprobó la Ley 89, Fedegán ha sido administrador del Fondo Nacional del Ganado.

¿Cuáles fueron esos desacuerdos y mentiras?

La primera gran mentira fue acerca de Friogán S. A., una empresa con capital mayoritario del Fondo Nacional del Ganado (FNG). La compañía era propietaria de cinco modernas plantas de sacrificio, construidas por el Fondo en la década de los noventa para integrar el eslabón primario a la cadena y darle orientación exportadora.

En 2009, la empresa se vio afectada por la ruptura de relaciones con Venezuela y, sobre todo, por la competencia de la informalidad, que presionaba sucesivas prórrogas del decreto 1500 de 2007 para el ordenamiento de la cadena cárnica.

El ministro Restrepo, que estuvo de acuerdo con el apoyo a Friogán mediante créditos con el aval del FNG, que la banca exigía, cambió de actitud a finales de 2011. Salió ante los medios a calificar de “improvidentes” las decisiones de Fedegán. La primera gran mentira, pues las decisiones no eran de Fedegán, sino de la Junta Directiva del FNG, presidida por el ministro de Agricultura con capacidad de veto.

 

¿Y los desacuerdos?

Durante 2011 y 2012 los desacuerdos estuvieron a la orden del día, movidos por los enemigos gratuitos de Fedegán, que se volvieron asiduos del Ministerio de Agricultura.

Desacuerdos sobre los controles a las exportaciones en pie, que Fedegán había solicitado para Venezuela y el gobierno impuso para todos los destinos; frente a la solicitud de controles a los cupos de importaciones de leche, que estaban siendo violados impunemente por la industria; sobre el impacto de los TLC sobre la ganadería, en un debate televisado en el que fue evidente la animadversión del ministro.

 

Ya en 2012 entran en escena las negociaciones de paz del presidente Santos con las Farc en donde se promueve una “Reforma Rural Integral” con la que ustedes no estaban de acuerdo.

Para entonces ya eran públicas las negociaciones del gobierno Santos con las Farc, y pública la posición de Fedegán en contra de una “Reforma Rural Integral”, negociada a espaldas del campo y del sector agropecuario.

Para entonces ya se intuía a quién estorbaba Fedegán. Para el gobierno habría sido definitivo el apoyo del gremio más victimizado por las Farc y, por el contrario, su oposición a las negociaciones representaba un estorbo. La guerrilla tenía claro que nosotros no apoyaríamos las negociaciones y, por lo tanto, era necesario neutralizar ese estorbo, necesidad que el gobierno atendió con el atropello.

 

¿Ahí es cuando se da la ruptura entre Fedegán y el gobierno de Juan Manuel Santos?

En diciembre de 2012, por exigencia de las Farc en La Habana (Cuba), se convocó un gran Foro Agrario para legitimar lo que ya estaba negociado. Fedegán no se hizo presente y anunció públicamente sus razones, en carta abierta y respetuosa al delegado de la ONU en Colombia.

Fue agresiva, por el contrario, la respuesta del gobierno y de los defensores de las negociaciones. Fedegán empezó a ser calificada abiertamente como enemiga de la paz y opositora del gobierno. A partir de entonces se inició, abiertamente, una persecución sin precedentes por parte de un gobierno a un gremio de la producción.

 

Ustedes fueron tildados como enemigos de la restitución de tierras, ¿eso es cierto?

A finales de 2012, Fedegán se pronunció sobre la restitución de tierras de la Ley 1448 de 2011, apoyándola como un acto de justicia con los despojados, muchos de ellos ganaderos, pero señalando respetuosamente las distorsiones que desviaban sus objetivos.

La respuesta ministerial fue agresiva una vez más, y Fedegán pasó a ser tildado como enemigo de la restitución de tierras. Esa nueva mentira llegó rápidamente a las redes y a los medios.

 

Según su análisis, ¿cuál fue la estrategia que utilizó el gobierno anterior para deslegitimar a Fedegán?

Deslegitimar a Fedegán era la mejor manera de acallar sus legítimas posiciones. Después de 50 años de vida gremial, de 20 años de administración parafiscal, de un claro reconocimiento nacional e internacional como el gremio más representativo de la ganadería colombiana, se empezó a difundir la narrativa de la presunta falta de representatividad de Fedegán. Una nueva mentira.

Después de 50 años de vida gremial, al gobierno Santos se le ocurrió que los mecanismos democráticos internos de Fedegán no eran de su agrado, y empezó a difundir también la narrativa de falta de democracia en el gremio.

 

Y todo ese ruido empezó a ser difundido en los medios de comunicación por el ministro Restrepo.

Las afirmaciones mentirosas de Restrepo ante los medios continuaron, aún después de su salida del ministerio, instigando al gobierno para actuar contra Fedegán: que invirtió imprudentemente el patrimonio del Fondo Nacional del Ganado en frigoríficos; que pretendía que los recursos parafiscales eran de su propiedad; que quería el monopolio del sacrificio en Colombia; que no era idóneo para seguir administrando el FNG; que era imperioso que el Ministerio le quitara la administración de Fondo. Todas eran vergonzosas mentiras.

 

Usted ha sostenido que luego de las mentiras, siguieron las retaliaciones. ¿En qué consistieron?

En diciembre de 2006 se suscribió el convenio para el montaje y administración del primer sistema de trazabilidad animal del país, el Sinigán. Inició operaciones en 2009 con buenos resultados, pero, intempestivamente, en diciembre de 2012 el Ministerio le delegó al ICA la administración de la trazabilidad.

En 2009 el ICA suscribió un convenio con Fedegán para la administración operativa de las Guías Sanitarias de Movilización de Animales a través de las organizaciones ganaderas regionales, aprovechando los puntos de atención del Sinigán en todo el país.

Fedegán implementó y operó el sistema hasta finales de 2012, cuando el convenio fue rescindido unilateralmente, y la función retornó al ICA.

 

¿Por qué el ministro Restrepo gastó dinero público en una auditoría privada contra Fedegán cuando la Contraloría General de la República había realizado auditorías con resultados positivos a favor del gremio?

El ministro Restrepo empezó a denunciar presuntos malos manejos en el Fondo Nacional del Ganado, pero como las auditorías de la Contraloría General de la República arrojaban resultados positivos de gestión se gastó $1000 millones del erario en una auditoria privada, irregular en su justificación, sus objetivos y sus resultados, que respondieron a las necesidades de construir pruebas contra Fedegán.

Para justificar las razones de su cuestionada auditoría externa, el ministro acudió a otra medida sin precedentes: ¡escribió un libro! Cuya financiación irregular nunca pudo explicar, mientras acusaba a Fedegán de falta de transparencia. Fuimos excluidos de todos los espacios de concertación, naturales entre los sectores público y privado.

 

Otra de las estrategias contra Fedegán fueron las prórrogas del contrato de administración del Fondo Nacional del Ganado.

En 2013 llegó al Ministerio Rubén Darío Lizarralde, cuando estaba próximo a vencerse el contrato de administración del Fondo Nacional del Ganado. Ya era claro que el Gobierno quería quitarle a Fedegán la administración parafiscal, pero no tenía razones ni argumentos, pues la auditoría externa, ahora investigada por la Contraloría, había naufragado en sus propias irregularidades.

El gobierno se decidió por prórrogas ilegales, para dilatar su obligación de contratar con Fedegán como le ordenaba la ley. En 2014 llegó un nuevo ministro, Aurelio Iragorri, con la misión de continuar la persecución.

 

¿Qué papel jugó el contralor Edgardo Maya en la estrategia para que a Fedegán se le quitara la administración del FNG?

También en 2014, Edgardo Maya Villazón fue elegido contralor general de la República y se convirtió en aliado de Iragorri en la persecución contra Fedegán. Se produjo un curioso movimiento de puerta giratoria: quien fuera el principal asesor de Restrepo en su persecución desde el Ministerio, aparece como contralor delegado para el Sector Agropecuario, para seguir haciendo la tarea desde la Contraloría.

En la auditoría realizada a la vigencia 2013, Fedegán obtuvo calificaciones sobresalientes, pero eso no le servía al gobierno, así que, a último momento, el informe final se cambió incluyendo inculpaciones por presunta omisión a requerimientos de la Contraloría, por lo cual se abre un Proceso Sancionatorio, que, como todas las investigaciones contra Fedegán durante la época, termina archivado.

 

Al no encontrar argumentos en los resultados de las auditorías realizadas por la Contraloría General de la República, ¿cuál fue la jugada a la que acudieron Santos e Iragorri?

Ante la imposibilidad de probar malos manejos, el Ministerio cambió de estrategia y se decidió por una trampa, pero necesitaba tiempo y, en marzo de 2015, obligó a Fedegán a una cuarta prórroga ilegal hasta el 31 de diciembre de 2015.

Para entonces, el Ministerio ya había montado el mecanismo. Con la inclusión de dos micos en la Ley del Plan de Desarrollo: el primero, automático y vergonzoso, era un artículo escondido que derogaba el artículo 7 de la Ley 89 de 1993, que obligaba al ministerio a contratar con Fedegán. Era “la fácil”. Fedegán descubrió la trampa y la denunció, pero ni el Ministerio ni Planeación Nacional asumieron responsabilidades.

El segundo mico fue el artículo 106, que le permitía al Ministerio reglamentar las causas por las cuales podía quitarle a una entidad la administración parafiscal.

 

¿Y cuál fue la carnada de esa trampa?

Ante las dificultades de la empresa Friogán S. A., se había optado por acudir a la Ley de Insolvencia y lograr un Acuerdo de Reorganización con los acreedores. Con inusitado entusiasmo, el ministro Iragorri apoyó que también el FNG se acogiera a la Ley de Insolvencia, no porque estuviera en esa situación, sino para protegerlo de los acreedores de Friogán, por su condición de avalista.

Una vez admitido el Fondo en la Ley de Insolvencia, conjuntamente con Friogán, y sancionada la Ley del Plan, el Ministerio esperó hasta finales de 2015 año para reglamentar el artículo 106, con la expedición del Decreto 2537 de 2015, que incluyó como causal para quitarle la administración parafiscal a una entidad, ¿adivinen qué?

Pues la inclusión de un Fondo Parafiscal a la Ley de Insolvencia, que Iragorri había defendido con entusiasmo meses atrás. Con un decreto expedido el último día hábil de 2015, Fedegán fue despojado de la administración del FNG a partir del primer día hábil de 2016.

 

Entonces, el primer atropello fue que a Fedegán le quitaron la administración del FNG. ¿Qué otras arbitrariedades cometieron contra el gremio y el FNG?

El 4 de enero de 2016 se dio una “toma” de las instalaciones del FNG y comenzó una administración a medias por parte de Fiduagraria, una entidad financiera sin nexo alguno con la ganadería. Los empleados del FNG fueron calumniados públicamente, mientras el Ministerio se negaba a asumir sus responsabilidades laborales frente a ellos.

Fueron perseguidos por su intento de sindicalizarse como una alternativa desesperada para proteger sus empleos. Sus nombres y sueldos fueron entregados a los medios de comunicación con la acusación injustificada de que eran excesivos y representaban un robo al patrimonio de los ganaderos. Al final fueron despedidos.

 

¿Querían borrar todo rastro de Fedegán, incluso, en su participación en la Junta Directiva del FNG?

Para el atropello no era suficiente arrebatarle a Fedegán la administración parafiscal. Era necesario borrar todo rastro, pues Fedegán conservaba su participación legal en la Junta Directiva del FNG.

Para entonces, el proceso de reorganización de Friogán S. A. en la Superintendencia de Sociedades iba por buen camino, con lo cual se garantizaba el saneamiento de la empresa, y se evitaba su liquidación y la del FNG.

El acuerdo de reorganización necesitaba la aprobación de la Junta Directiva del FNG, pero su presidente, el viceministro de turno, por instrucciones de Iragorri, y éste por instrucciones de Santos, impidió la votación favorable del acuerdo, en contra de proposiciones mayoritarias que también fueron saboteadas, acudiendo a todo tipo de artimañas violatorias del reglamento de la Junta.

 

¿Qué consecuencias trajo la estrategia de Santos de quitarle a Fedegán la administración del FNG?

El 27 de mayo de 2016 la Superintendencia de Sociedades decretó la liquidación por adjudicación del FNG y el 11 de julio de 2016 decretó la liquidación judicial de Friogán. Se había consumado el atropello: 342 empleados del FNG en todo el país, ajenos a los intereses de una persecución sin fundamento, se quedaron sin empleo a partir del 1 de enero de 2016.

 

¿Después de arrebatarles la administración del FNG continuó la persecución a Fedegán?

Como parte de la persecución, el Ministerio no desaprovechaba convocatoria o reunión técnica para desacreditar a Fedegán ante la comunidad ganadera. Y no solo favorecía con contratos jugosos -la estrategia del santismo- a las organizaciones ganaderas que se fueran en contra de Fedegán, sino que apoyó la creación de una “nueva Federación”, como le sucedió a nuestra hermana Fedenaga en Venezuela.

 

¿Con el rescate de Friogán se fue desmoronando la estrategia de Santos e Iragorri contra ustedes?

El nombramiento de un liquidador responsable y autónomo rescató a la empresa de la liquidación y le permitió acogerse al acuerdo de reorganización que el Ministerio le había negado. Se volvió un negocio apetecible, pero la aparición de nuevos inversionistas redujo sensiblemente la participación del FNG, algo por lo que tendrán que responder quienes no permitieron su salvamento dentro del acuerdo de reorganización.

Un golpe fuerte para la ganadería colombiana fue la pérdida del estatus sanitario en 2018.

El equipo técnico de Salud Animal que administró el Programa de Erradicación de la Fiebre Aftosa durante veinte años fue desmantelado. En consecuencia, aparecieron focos de la enfermedad y el país perdió el estatus sanitario en 2018.

El gobierno se inventó una entidad, la Cuenta Nacional de Carne y Leche, bajo control directo y manejo burocrático del Ministerio, y los intentos de abrir una licitación fueron saboteados por el gobierno mismo para impedir la participación de Fedegán.

¿Algo de lo que afirmaron los entonces ministros de Agricultura resultó cierto? ¿Qué pasó con las investigaciones contra Fedegán?

Ninguna de las acusaciones de los ministros de Agricultura del régimen de Santos contra Fedegán pudo ser probada. Todas las investigaciones abiertas contra nosotros por la Contraloría General de la República durante el atropello fueron archivadas.

Todas las investigaciones preliminares abiertas contra Fedegán por la Procuraduría General de la Nación y la Fiscalía General de la República fueron también archivadas.

El 4 de enero de 2019, tres años después del atropello se restituyó a Fedegán como entidad administradora de la parafiscalidad ganadera. No hay atropello que dure cien años.