La crisis de los partidos es inminente, la fragmentación de estos se ha venido generando producto del multipartidismo excesivo. Sin ir muy lejos la coalición de la esperanza está compuesta por tendencias del partido verde y disidencia del partido liberal y algunos movimientos nuevos, queriendo huir de los desgastados movientes tradicionales. ASI, Dignidad, Colombia Renaciente y el nuevo liberalismo, y se espera que el movimiento de Ingrid Betancourt ingrese también hacer parte de la gran alianza política. Todos izando la misma bandera de centro.

Uno de los objetivos de la constitución de 1991 fue romper con el bipartidismo, para darle mayor preponderancia a los sectores y movimientos ciudadanos, ya que no se sentían relevantes. Pero ha venido facilitando de manera excesiva el nacimiento de nuevos partidos políticos. Producto de las diferencias internas de los dirigentes, surgen nuevos movimientos. Tal cual paso con Cambio radical producto de las diferencias internas del partido liberal con Horacio Serpa, y el partido de la U con el establecimiento de la seguridad democrática de Uribe.

En todo esto priman los intereses particulares y coyunturales, los momentos y los partidos giran en torno a la circunstancia política del momento. Por eso los partidos más que herramientas de la democracia se están convirtiendo en vehículos electorales más que en su esencia ciudadana. Priman los intereses personales sobre los generales y el personalismo sobre los proyectos de país.

El fracaso es estructurar partidos alrededor de las personas, porque una vez se apartan, estos quedan huérfanos y sin norte, ofreciéndose al mejor postor, y se van convirtiendo en la maquinaria perfecta para ser ocupados por el clientelismo. Ejemplo, el partido de la U con Álvaro Uribe. ¿Pasara lo mismo con el centro democrático?
La recolección de firmas se ha convertido en otra estrategia para huir de la crisis partidista, más de 10 candidatos presidenciales están en esta misión, cuando todos sabemos que los partidos son un instrumento para que los sectores de la sociedad civil tengan representación en la construcción publica a largo plazo, no plataformas de aspiraciones políticas personales a corto plazo.

El reto está en construir una democracia más sólida, con mejores instituciones que permitan fortalecer nuestras políticas públicas. En pocas palabras mejores líderes y mejores electores. Mejores ciudadanos.