En 2020 el uso del dinero en efectivo creció en Colombia un 32%, siendo el único país en América Latina que esta manera de pagar sigue siendo la más importante. Cerca de la mitad de los desembolsos se hicieron con monedas y billetes.

Diario del Huila, economía

Por Rolando Monje

Han existido esfuerzos para que los colombianos dejen a un lado el uso de dinero físico. El primero de ellos hace referencia a la inclusión financiera, puesto que muchas veces el uso de la plata tradicional se da porque es el único camino. Sin embargo, el dinero en efectivo aún pesa en Colombia.

Un informe presentado por la empresa de pagos Minsait reveló que, para el cierre del año pasado, el país era el único en América Latina y el Caribe en el que esta manera de pagar seguía siendo la más importante. En efecto, según sus cálculos, el 48,4 % de los desembolsos se hicieron usando billetes y monedas.

Aun las oportunidades de pasarse al dinero plástico, la gente se resiste a dejar el billetico.
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Aun las oportunidades de pasarse al dinero plástico, la gente se resiste a dejar el billetico.

En esta época de crisis, debido a la pandemia del covid-19, las compras de los consumidores colombianos adquiridas en dinero en efectivo han tenido un mejor desempeño que las realizadas mediante tarjetas de crédito y débito, ya sea con datáfono o con aplicaciones móviles.

Así lo muestra la investigación sobre el uso de efectivo en la economía colombiana durante este año de pandemia, realizada por la Federación Nacional de Comerciantes, Fenalco. En comparación al año pasado, el dinero en poder del público aumentó a septiembre en un 32 %.

Adicional a esto, se han planteado escenarios en los que la meta fue crear entornos sin efectivo. El municipio pionero en ello, de la mano de Davivienda, fue Concepción, Antioquia. No obstante, hoy en día este proceso se está marchitando, entre otras razones, por la pandemia.

Según la Federación de Comerciantes, a pesar de la época de crisis, las compras de los consumidores colombianos realizadas con dinero en efectivo han tenido un mejor desempeño que las realizadas con tarjetas de crédito o débito.

No existe evidencia de que, en Colombia por el coronavirus, como se ha insinuado, la gente se haya volcado a hacer sus compras sólo con medios electrónicos y que haya relegado el uso de los billetes.

La investigación surgió de la inquietud de algunos sectores por el futuro del efectivo en el país, lo que fortalecía la aparición de información que señalaba que, los billetes desaparecerían por temor al contagio de covid-19. “Sin embargo, vemos que en el día a día de los colombianos no solo persiste este medio de pago, sino que además crece significativamente”, aseguró Jaime Alberto Cabal, presidente de Fenalco.

“No existe evidencia de que en Colombia por el coronavirus la gente se haya volcado a hacer sus compras sólo con medios electrónicos y que haya relegado el uso de los billetes”, manifestó.

Contrario a lo que se vaticinaba y según los indicadores monetarios de este año, comparado con años anteriores, la preferencia de los colombianos por el dinero en efectivo creció notablemente. Se estima que al cierre del mes de noviembre el efectivo en circulación en Colombia alcanzaba los $ 58 billones.

En el presente año el crecimiento del efectivo en la economía es mucho más pronunciado que en los dos años anteriores. Mientras que al cierre de la primera semana de junio de 2018 el crecimiento de esta variable para el año completo (12 meses) era del 8.9%, a la misma fecha de 2019 la variación fue del 14.5% y el dato correspondiente a 2020 marca un incremento del 32.3%.

A la altura de la primera semana de septiembre el crecimiento del efectivo en poder del público fue de 32% en 12 meses, variación muy superior a la registrada en los dos años anteriores. Idéntico fenómeno se observa a la altura de la primera semana de noviembre. Cifras que sugieren, que en este año hay una marcada preferencia por la liquidez entre los colombianos.

La tendencia de uso mayoritario de efectivo en Colombia se mantiene. Este estudio encuentra que los ciudadanos prefieren el efectivo ya que es un medio de pago aceptado en todos los establecimientos y les permite a vendedores y consumidores llevar un control inmediato de sus movimientos.

Abolir completamente el efectivo no es buena idea, puesto que algunos países se han dado cuenta de que la eliminación del efectivo tiene sus costos, entre los que se encuentra la falta de un producto para hacer transacciones.

De cara al futuro, la llamada que hace Felipe Noval, director de transformación digital e inclusión financiera en Asobancaria, es a que la gente no se quede simplemente con su tarjeta de crédito o su chequera, sino que conozcan los demás esfuerzos que se están haciendo desde la banca en términos digitales, en lo que se han invertido unos 4.000 millones de pesos, los cuales han permitido la bancarización de 1,9 millones de colombianos.

El experto recuerda que por medio de los pagos digitales se puede dar una mayor trazabilidad al dinero, con lo que se pueden evitar, o por lo menos disminuir, problemas que afligen al país en general, como la corrupción.

La investigación recopiló información reciente de entidades financieras y científicas en el mundo y adicionalmente desarrolló una gran encuesta a tenderos, comercio en general, grandes cadenas y consumidores.

El objetivo de esta investigación era encontrar y verificar la hipótesis, según la cual los colombianos han reducido la utilización de dinero en efectivo durante la pandemia originada por el coronavirus y examinar cuánto han migrado hacia los medios de pago electrónicos.

La investigación del gremio subraya que según información de la Organización Mundial de la Salud y de varios estudios científicos, una correcta higiene de las manos reduce sustancialmente el riesgo de infectarse con el nuevo coronavirus. El contagio por contacto con objetos, como monedas, billetes o incluso tarjetas de crédito es muy bajo.

De acuerdo con la Banca de las Oportunidades, aún hay un obstáculo psicológico, por el cual el efectivo seguirá un buen tiempo siendo protagonista. El argumento es sencillo: “La gente prefiere sentir el billete”. Además, cuando la digitalización es baja esta preferencia aumenta.