Por: Vólmar Pérez

El Consejo de Estado al ocuparse de la legalidad de la directiva No. 11 que expidió el Ministerio de Educación Nacional el 29 de mayo de 2020, le recuerda a dicho Ministerio que “es su obligación velar porque todos los prestadores del servicio educativo avancen de manera cierta, segura y decidida en la definición de las condiciones que permitan el retorno gradual y progresivo de los alumnos a las aulas, con plena observancia de las normas de bioseguridad, en medio de la pandemia del coronavirus.”

Según el fallo, “la virtualidad no ofrece las mismas ventajas que la presencialidad debido a las limitaciones que tiene el estudio desde la casa”. Se debe reconocer que el Ministerio de Educación ha hecho advertencias para agilizar la alternancia en los diferentes planteles educativos del país con la implementación de los correspondientes protocolos de bioseguridad, y la información de que se dispone indica que se ha venido avanzando en ese proceso.

No se tiene claro si la advertencia del Consejo de Estado a las autoridades del sector educativo se soporta en estudios que se hayan adelantado para evaluar las posibles ventajas o desventajas de la virtualidad para que los niños y adolescentes reciban clases desde las casas. Sobre este particular, quiero decir que he vivido una experiencia que, por los resultados, ha sido muy positiva con mi hijo Samuel, quien ha avanzado de manera muy significativa en el aprendizaje del inglés, francés y otras áreas del conocimiento con este modelo. El joven Samuel se distraía un poco cuando recibía las clases presenciales, y ahora, que nos tiene a sus padres de tutores, puedo decir con toda responsabilidad que es un niño más disciplinado y con menos espacios de distracción o de dedicación al juego que, desde luego, debe tenerlos, pero sin que ello incida en el nivel de concentración que se debe tener en las clases y en los compromisos académicos.

En el modelo de educación virtual se debe disponer de plataformas educativas apropiadas y de la capacidad de suministrar material didáctico en forma ágil y oportuna para que los niños y adolescentes puedan avanzar con esos apoyos en los encargos académicos y las actividades que deben adelantar desde sus casas.

Lo cierto es que la educación virtual fomenta una mayor autonomía con sentido responsabilidad y una mayor habilidad en el manejo de las tecnologías que, con el apoyo de docentes diligentes en seguimiento atento a la compresión de los textos y las clases, se puede avanzar.

Creo que en esta coyuntura la decisión de regresar a la presencialidad debe apoyarse mucho en las recomendaciones de las autoridades de la salud. Estados Unidos, que es uno de los países con mayor índice de vacunación -ya inmunizó el 50% de la población-, hasta ahora va a comenzar la de jóvenes entre 12 y 18 años. Por tanto, es preferible esperar a que se inicie la vacunación de ese sector poblacional para terminar de evaluar el regreso a la presencialidad.