Aunque el balance de personas quemadas en el país presentó una leve disminución frente a la temporada navideña y de fin de año del 2019, son preocupantes los casos que se presentaron en algunas regiones del país. De acuerdo con los informes del Instituto Nacional de Salud, en Colombia se presentaron 634 frente a los 734 lesionados que ocurrieron en la vigencia anterior. A pesar de los controles que ejercieron las autoridades, imperó la indisciplina social que ocasionaron incendios, menores intoxicados (uno falleció), adultos y niños que sufrieron amputaciones en sus miembros superiores, entre otros efectos contra su integridad física. 222 de los afectados corresponden a niños.

En el departamento del Huila, se presentaron 20 casos, de los cuales 11 corresponden a Neiva, por causa del irracional uso de la pólvora pirotécnica. No se puede seguir bajando la guardia. Vienen otras fiestas patronales, la celebración de Reyes y no podemos permitir que sigan apareciendo más lesionados por pólvora. Aunque hay un balance positivo hacemos un llamado de atención para que las personas no consuman alcohol y no usen pólvora.

Es importante que los padres de familia tengan presente las recomendaciones que emanan de los organismos de socorro y de las autoridades con el fin de evitar accidentes caseros que pueden ocasionar lesiones a los menores de edad por quemaduras.

Es inaudito que en muchas ocasiones las personas adultas patrocinen esta irracional práctica, que puede conducir a generar procesos de carácter penal y pecuniario, por permitir la utilización de estos artefactos, que a simple vista parecen inofensivos, pero el uso inadecuado de los juegos pirotécnicos, sobre todo en adolescentes y niños pueden crear dificultades y tristezas mayúsculas al interior de las unidades familiares.

Por eso hay que reiterar la invitación anual a evitar la pólvora. A dejar su uso a los expertos debidamente capacitados y autorizados en los municipios donde están permitidos los espectáculos pirotécnicos. Valga recordar que estas recomendaciones son para todos los entes territoriales sin excepción para prevenir esta clase de tragedias que dejan huellas físicas y psicológicas para toda la vida, en la humanidad de las personas. Y, con mucha frecuencia, son los niños y las niñas quienes padecen la irresponsabilidad de los adultos.

 

Igualmente, hay que destacar la labor de las autoridades en controlar y decomisar esta pólvora que se comercializa en algunos establecimientos y en ventas callejeras, que las ofrecen como si fueran dulces. Eso está en manos de los alcaldes. Hay que redoblar esfuerzos. Con ello se están salvando vidas y previniendo desgracias. Es tarea de todos. La más bella luz está en una vida sin marcas dolorosas.