Luis Humberto Tovar Trujillo

Con todo lo que ha sucedido sobre el tema de la vía 4G, proyecto Santana – Mocoa – Neiva, cada día soy mas afirmativo en manifestar que los famosos congresistas nuestros, parecieran flauteros de media noche.

No los escucha nadie, hacen alardes de sus excelentes relaciones con el alto gobierno, pero allá, son bien recibidos, porque supongo son especialistas en llevar nuestras achiras, famosas por cierto, la mejor carta de presentación ante instancias nacionales, gesto reconocido por propios y extraños, ese manjar y el jugo de cholupa, además de Uribe es el deleite de visitantes y de quienes tienen en sus manos las grandes decisiones sobre la suerte del surcolombiano, y me refiero especialmente al Huila, por ahora y su importancia en esta region.

Pareciera que esos manjares de nuestra tierra vinieran acompañados en los despachos públicos de mucha habladuría, de chismes regionales y de cómo hacer las acostumbradas “jugaditas” periódicas, entre otras cosas, no para hacer crecer el caudal electoral del correspondiente movimiento o partido político, sino para obtener mayores deserciones y hasta acrecentar odios y malquerencias entre los electores y los dirigentes.

Recién empezó el gobierno Duque, previa selección con “jugadita” incluida, esos alardes se multiplicaron considerablemente, y fue traído al Huila por los flauteros, en compañía si mal no recuerdo de su mentor Uribe y de la Ministra Orozco, excelente funcionaria por cierto para el resto de Colombia excepto para el Huila, como gran redentor de ese martirologio, que los huilenses y el surcolombiano estábamos padeciendo, como consecuencia del incumplimiento evidente y descarado del contrato inicial, por favorecer intereses de contratistas quebrados, contrato sin cierre financiero, donde además, se encuentra involucrado el mas grande emporio financiero como es Sarmiento Angulo.

El redentor presidente y compañía juraron con biblia en mano, lo refiero como compromiso solemne, de adelantar todas las gestiones en forma inmediata para proceder a devolverle a los huilenses y al sur de Colombia, con creces desde luego, máxime con las cacareadas y alardeadas influencias de nuestros flauteros, que generaron con Cruz de Boyacá incluida, la confianza legitima en que todos los anuncios parroquiales del gobierno se iban a cumplir, al pie de la letra.

Hasta ahora no ha sucedido, porque prefirieron proteger los intereses particulares y no los generales de una vasta población agobiada y doliente, como dice la reciente novena de aguinaldos.

Le tuvieron miedo a declarar la caducidad del contrato y, de ahí la gran catástrofe social y económica de las poblaciones afectadas, con Covid 19 incluido; una verdadera desgracia.

¿Se va a acabar este gobierno y seguimos creyendo en esas flautas trasnochadas?