Por Álvaro Hernando Cardona González

Con esta columna terminamos la serie que ha intentado, en cortos espacios escritos, contextualizar los conflictos, absurdos, que se han generado presuntamente para proteger los humedales de Neiva, pero muy alejados del estricto debate ambiental.

Quedó claro que cuando se quieren aplicar razonables normas contenidas en el Decreto Ley 2811 de 1974 y el Decreto único Reglamentario del Sector Ambiente y Desarrollo Sostenible (que contiene los decretos reglamentarios 1541 de 1987 y 1449 de 1977) sobre protección de las áreas adyacentes a cuerpos hídricos hay que distinguir si ese humedal es natural o no, y si ocupa o no, suelo público o privado.

También debemos sincerar la protección. Si de verdad, legítima y sinceramente buscamos garantizar a todos los neivanos la vida y la salud, dependiente de la calidad del ambiente y los recursos naturales, debemos ser valientes para hacer lo necesario cueste lo que cueste.

Primero, en materia ambiental distinguir entre “pobres” o “ricos” es una pendejada. Eso es para los que no les interesa la política sino su propia elección. Segundo, las cargas son para todos, porque a todos nos perjudica (la vida, la salud, etc) así que a todos debe costarnos proteger el medio ambiente. Tercero, distorsionar la verdad o aplazar las soluciones, acompleja las salidas eficientes.

Cuando se quiere proteger una corriente, fuente, depósito o escorrentía hídrica, siempre hay que mirar “hacia arriba”. ¿De dónde viene el agua que discurre o se estanca? es la pregunta. Una cosa es “dónde está el agua” y otra, muy diferente, “de dónde viene o surge el agua”.

Si queremos proteger un humedal nos toca recuperar toda la cuenca de las corrientes o escorrentías que nutren a ese cuerpo hídrico. Y en el caso de Neiva, queremos proteger, ineficazmente, un depósito de agua, pero no su fuente: ¿tenemos adquiridas las áreas estratégicas para el recurso hídrico con el 1% de ingresos corrientes municipales? (Art 111 de la Ley 99/93); ¿hemos reforestado adecuadamente dichas áreas?; ¿las áreas protectoras de cauces hídricos están debidamente precisadas en los Planes de Ordenamiento Territorial, deshabitados y reforestados?; ¿y las áreas de recarga hídrica, están identificadas y conservadas?

Proteger humedales, es ineficaz si no se protege el agua. Los humedales de Neiva se han secado porque sobre los cauces de las escorrentías o quebradas que los alimentan se construyeron urbanizaciones y barrios. Esas son las causas de la pobreza extrema, de la insalubridad, de la afectación a la vida y salud, y de paso, la de todos los neivanos sin distingos. Todos somos culpables. Ahora a todos nos corresponde, repetimos, sincerar el problema, hallar las soluciones eficaces y ejecutarlas.