Por: Álvaro Hernando Cardona González

 

Hace veinticinco años, las carreras profesionales de administración, derecho, ingeniería, arquitectura, economía y otras, no preveían en sus currículos de pregrados materias relacionadas con el desarrollo sostenible, las políticas públicas y normatividad ambiental, o sobre fenómenos como el Cambio Climático, el agua o las áreas protegidas. Hoy día es imperativo incluir asignaturas como las mencionadas.

La sorpresa la constituye la oferta inmensa de posgrados, en todos sus niveles (especialización, maestrías, doctorados y posdoctorados) que en Colombia existe para quienes quieran profundizar en la problemática ambiental. Inclusión justificada en virtud del hecho innegable e incontrovertible de que el ambiente natural es el que permite la vida humana, vegetal y animal, y garantiza la salud de esta biótica. Más aún, es la oferta natural la que permite el nivel de desarrollo que necesitamos. De ahí la inescindible relación entre desarrollo y ambiente natural.

La oferta es muy amplia: doctorado en Ciencias Ambientales y Sostenibles, Maestría en Gestión Sostenible del Agua, Maestría en Salud Ambiental, Especialización en Proyectos para el Cambio Climático, Especialización en Derecho Ambiental, y Maestría en derecho de los Recursos Naturales (en Bogotá); Maestría en desarrollo Sostenible y Medio Ambiente (Manizales); Especialización en Gestión Ambiental de Zonas Costeras (Cali); Especialización en Manejo y Gestión del Agua (Medellín); Doctorado en Desarrollo Sostenible (Barranquilla); Especialización en Ingeniería Ambiental (Tunja) y en Neiva, la maestría en Ingeniería Ambiental y el doctorado en Educación Ambiental (de nuestra Universidad Surcolombiana) son algunos de los más renombrados posgrados en estas áreas del saber humano.

¿Qué crítica podemos hacer a estos posgrados? Debería haber mucha más investigación y mayor exigencia. No en pocos casos se sabe que los inscritos a posgrados sólo desena obtener un título con el que aspiran lograr mejores ingresos gracias a acceder a mejores posiciones laborales. La gran mayoría de estudiantes de posgrados, incluso en otras áreas, tienen estos propósitos y no los de convertirse en investigadores y aportantes a soluciones técnicas, científicas y jurídicas de los grandes y complejísimos problemas que a las sociedades enfrenta el deterioro ambiental.

Investigar debe ser la obsesión en los posgrados. Pensar mucho para identificar los problemas de manera adecuada (sincerando los problemas) e ideando, cómo solucionarlos, de manera estructural (definitivamente). Es propiciando la pasión y determinación en la investigación la única manera de elevar las categorías y el nivel de los posgrados. ¡A investigar¡