Carlos Eduardo Trujillo González

 

Suma preocupación ha causado en el gremio ganadero y productor de leche, la importación de alrededor de 10.000 toneladas de leche en polvo proveniente de los Estados Unidos, pues en la primera semana del 2021 ya habrían ingresado 5.226 toneladas sin arancel, según comunicado de prensa publicado por FEDEGAN.

Se revela que la industria lechera termino con inventarios por encima se las 17.000 toneladas, la cual sería suficiente para afrontar la oferta interna y que además el fenómeno de la niña generará mayor producción nacional, pues además, el periodo de las lluvias que se pronostican  se extenderán hasta los meses de abril y mayo, ello permite pensar que el sobreabastecimiento domestico será suficiente y que la sobre importación ya hecha y aunque falta el ingreso de la leche proveniente de la Unión Europea, la cual el año pasado equivalió a 6.800 toneladas, aún no llega.

Con este panorama de sobreabastecimiento y la importación que ya en la primera semana agota el 73% del cupo contingente con los americanos; suficiente para arrodillar a los productores nacionales que se verán abocados a la baja en los precios y como en muchas ocasiones se ha visto ya en los medios de comunicación, literalmente botar la leche en la carreteras colombianas ya que no habrá quien la compre, arruinando así  nuestros campesinos colombianos que siempre llevarán la peor parte, terminando con no poder soportar el pago de sus créditos, el pago de nómina, el sostenimiento del hato y el mismo sustento de sus familias, mientras los importadores se echan al bolsillo la diferencia del 0%  del arancel y el verdadero precio al consumidor final que muy seguramente su precio no bajará en la compra y pago de la casata familiar.

¿Por DIOS, en donde estaba el ministro de agricultura? ¿En donde queda la esencia de la soberanía nacional? ¿Porque no se aplican políticas de proteccionismo básico que no afecten la economía del país? y sobre todo, no afecten a los pequeños productores que son los que hacen el esfuerzo para mantener junto al sector agrícola el abastecimiento básico, esencial y seguridad alimentaria de los colombianos en medio de la guerra vivida durante tantos años, el desplazamiento forzado, el abigeato, el boleteo y las secuelas que hoy se viven de un proceso de paz que no tiene futuro.

Señor presidente, mientras usted y su equipo de salud buscaban encontrar la vacuna contra la covid-19 en el mercado farmacéutico mundial, propendiendo salvar las vidas de los colombianos, su equipo económico y de agricultura se durmieron, se descuidaron y permitieron que los ganaderos del país que aún siguen vacunados, extorsionados, desplazados y amenazados en los campos colombianos, pero además con esfuerzo, patriotismo y responsabilidad cumpliendo con los protocolos de bio seguridad humana y salubridad animal; estos mismos ganaderos hoy estén listos para afrontar una de las mayores crisis de los últimos tiempos, destinados a que su producto no tenga oferta o sea totalmente desvalorizado en el mercado, al punto de no poder suplir ni siquiera los costos básicos de producción.

Hoy no sabe uno como el equipo económico del gobierno,  en esa búsqueda incansable de recursos económicos que permitan mejorar la tributación nacional y con ello poder soportar el rigor económico causado por la pandemia y las necesidades permanentes del país, se dan la pela por regalarle a los importadores miles de millones en el no pago de aranceles, dinero que se queda en el bolsillo de unos pocos que lo único que contribuyen es arruinar a los más vulnerables, pela de la que nunca se libran los campesinos colombianos. Por ello hoy tristemente en mi país, una gaseosa vale mas que un litro de leche.