Diario del Huila, Ciudad

Por: David Vásquez

Dentro de las fiestas de San Pedro son muchos los protagonistas que ayudan a darle vida a estas celebraciones festivas propias de nuestro terruño opita, cada persona que participa en los diferentes escenarios del Festival Folclórico, Reinado Nacional del Bambuco y Muestra Internacional del Folclor, es pieza fundamental en la creación de este mundo lleno de magia que se revive año tras año.

Dentro de este mundo de colores, música y danzas entran a jugar un papel muy importante los artesanos, los cuales están encargados de recrear esos escenarios tradicionales de fiestas. Ellos con creatividad e ingenio, llevan a propios y visitantes a esa Neiva de ayer que vivía las fiestas con mucha tradición.

A dicho mundo pertenece el artesano Carlos Alberto Vernaza Roa, quien cada año participa en las convocatorias de carroceros para poder mostrar su talento, y de esta manera seguir contribuyendo a la cultura del departamento del Huila.

El destacado artista, nació en uno de los pueblos del departamento de Cundinamarca y desde muy pequeño se radicó en Neiva, inicialmente vivía con su abuelo en el barrio Los Mártires y luego se mudó al sector de Las Granjas, su primaria fue realizada en el colegio que hoy se conoce como Luis Ignacio Andrade y la secundaria en el Santa Librada, lleva 20 años realizando las carrozas y la escenografía durante las fiestas del Festival Folclórico y Reinado Nacional del Bambuco.

Carlos Alberto es un habitante más de la ciudad de Neiva, amante del San Pedro, los tamales, el asado huilense y toda lo que acarrea la cultura huilense a pesar de no ser nacido en las tierras del Huila; encariñado con este territorio neivano que lo ha acogido desde muy pequeño.

“El talento en las artes platicas se debe a que mi familia siempre tuvo algo de artista, mi padre era ornamentado y mi abuelo carpintero y los dos me enseñaron su arte, ahí es que logro hacer todas estas piezas, y pues me inscribí en una convocatoria realizada por un artesano de pasto para poder estudiar este bello talento”, sostuvo Vernaza.

Su pasión por la realización de carrozas viene desde su infancia al admirar a aquellas personas que en los años 60 se dedicaban a ambientar los vehículos en los que se movilizaban las reinas de la época, unos de sus vecinos en el barrio Los Mártires de Neiva se dedicaba a este arte de la artesanía.

“Mi abuelo vivía en el barrio Los Mártires y un amigo suyo llamado Roberto Perdomo, era la persona encargada de decorar las “zorras” que servían como carrozas de ese entonces. Alrededor de 15 zorras se decoraban en papel celofán, matas de plátano, hornos, entre otros implementos”, indicó.

En su juventud cerca de los años noventa descubrió el amor por las artes, lo cual lo llevo a asumir su rol como artesano, trabajando en este campo de la realización de carrozas y la ambientación de lugares durante el San Pedro.

“Todo este camino en la realización de carrozas se dio por medio de una reunión en donde fui aprendiendo, luego conocí al maestro Tony Arbeláez, quien era el único que decoraba esas carrozas, entonces todas las creaciones eran del mismo artesano hasta el año 2001, ya que por medio del secretario de cultura de la época abrió convocatorias a nivel general en las que participamos y quedamos seleccionados dentro de los 15 mejores donde se habían postulado 145, ahí fue donde todo inicio” contó el maestro Vernaza.

Como en todos los sectores de la vida la envidia es algo que se presenta en el ambiente laboral, es muy normal que los compañeros traten de no dejar crecer a las personas nuevas que empiezan ese camino, esa fue la situación que experimentó el maestro cuando logró conseguir estar dentro de los mejores de la época.

“Haber ingresado a este mundo fue algo muy difícil, porque existían unos compañeros que decían ser amigos de uno, pero en realidad empezaban a hacerle la guerra junto con otros, “como al cangrejo”, a no permitir que uno salga adelante, nos hicieron toda clase de fechurías para que no pudiéramos presentarnos, nos dañaban las figuras, nos dejaban por fuera de las carrozas, de todo”, afirmó el maestro.

La elaboración de las carrozas sampedrinas es una labor ardua, llena de paciencia y mucha creatividad. Sus artistas las construyen con amor a las tradiciones y al folclor huilense.

“Para el año 2012 se realizó un concurso que iba de la mano con el Reinado Nacional del Bambuco, nos presentamos con un diseño novedoso pero los compañeros nos cerraron las puertas, en conclusión, logramos participar gracias a las ayuda del gobernador de turno y se conquistó ese premio” agregó.

Taller del maestro en donde se realizan todas las creaciones.

Taller del maestro en donde se realizan todas las creaciones.

De esta manera el maestro dentro de sus obras realizadas anualmente, siempre a han intentado innovar con diferentes propuestas, intentado sacar de la rutina aquellos esquemas que para el departamento del Huila ya son constantes, dándole alas a su creatividad para así mismo cautivar al público huilense.

“Las novedades, la innovación y lo cambios son buenos y llegan para quedarse, es por eso que intento darle al público huilense cosas nuevas, porque usted viendo todos los años lo mismo el público se cansa. Hasta los almacenes ponen las mismas figuras, entonces mis propuestas se mantienen renovando para que cuando se muestre tenga una buena impresión dentro de las festividades”.

Para el 2020 se realizó un nuevo concurso para la selección del afiche y comparsa, el cual el maestro Vernaza ganó el premio con su proyecto del tren de la fantasía, pero por cuestiones de la pandemia tuvo que aplazarse para la próxima versión del San Pedro.

“El año pasado fue una experiencia de endeudamiento y crisis económica. Iniciando el 2020 me gané la posibilidad de tener la comparsa del San Pedro, pero por esta pandemia todo se detuvo, me aceleré y comencé a hacer los diseños para ese festival y me quedé con todo armado y endeudado con los bancos. Son alrededor de 60 millones lo que se han invertido en este proyecto que no sé cuándo podré pagarlos”.

Todo no es color de rosa

A pesar de la cultura folclórica que tiene el Huila y que los artistas deberían ser uno de los ejes fuertes por parte de las corporaciones encargadas de las fiestas, no es de esa manera, pues la realidad es que sobreviven con los bajos sueldos que les pagan por cada una de las obras realizadas.

“Neiva tiene muchos problemas en la valoración de los gestores culturales y la cultura en general. La parte cultural está olvidada, en la ciudad deberían otorgarse mejores recursos para danza, comparsas, teatro, carrozas y todo aquello que trabaja a favor de las tradiciones opitas, nos hacen trabajar con el mismo precio desde hace más de 10 años y nosotros nos toca estar ahí porque es la posibilidad que nos dan para trabajar”.

“En este sector del arte uno sobrevive como los animales, a puro instinto, a la espera de lo que pase, uno se mantiene por gusto, por una pasión, y no por la plata que uno recibe, cuando uno hace una carroza es más el dinero que se va que lo que se gana, es muy triste que para la fecha no haya un cartel propio que se haga a cargo de todo lo que tiene que ver con las festividades”.

Las buenas experiencias no se dejan de lado

A pesar de las situaciones negativas que se viven en este ambiente por la falta de prioridades a los artistas y los recursos económicos, los buenos momentos también han hecho parte de estas vivencias, y son los que acrecientan ese amor por esas bellas labores de los artesanos.

“Cuando yo era niño veía que las carrozas eran con temáticas diferentes, y eso es lo que me hace feliz al ser artesano, el recrear muchas cosas para ambientar estas fiestas, recuerdo mucho una época en donde la carroza iba decorada con un vampiro y ahí entendí lo bueno que tenía esta profesión”.

Con alrededor de 20 años de experiencia y un mensaje lleno de sabiduría, el maestro se dirige aquellos nuevos talentos que tienen la destreza y la creatividad para la realización de bellas obras, y quieren incursionar en este medio de la ambientación para fiestas de San Pedro.

“Lo primero que debe tener un gestor cultural es la humildad, respeto por el arte y los compañeros y el amor a la profesión que está realizando, asumiendo esto con mucho profesionalismo. También es muy importante saber qué es lo que se está haciendo y ser consciente que hay que iniciar desde abajo, sin pasar por encima de nadie, e ir construyendo un camino sin envidia y odio, se debe ser una persona con una mente abierta y no permitir que la pereza y las adversidades los agobie”, indicó el artesano.

Son muchos años en los que ha embellecido las fiestas de San Pedro.

Son muchos años en los que ha embellecido las fiestas de San Pedro.