Por Fernando Bermúdez Ardila
Escritor e historiador
Nominado premio Nobel de Paz 2010


Los sabios de la economía del gobierno colombiano, cada vez que tienen problemas con las finanzas o el desempleo, recurren a reformas tributarias, para grabar más y llenar de impuestos a los contribuyentes, especialmente a los que hacen empresa y generan empleo. Aún les cuesta entender que facilitar la creación de empresa es el camino para la generación de empleo, y por supuesto un mayor recaudo tributario, pues entre más empleados haya, habrá más consumo y si hay más consumo los impuestos aumentarán exponencialmente.

La gran cantidad de licencias, permisos, regulaciones (muchas de ellas absurdas), la alta carga impositiva, hace que crear empresa en Colombia sea un imposible, que la competitividad de nuestra economía esté cada día más estancada por no decir que en retroceso, un ejemplo claro es que por cada 1000 pesos que recibe el empleado, el empleador debe pagar 1600 pesos.

El equivocado adoctrinamiento en colegios y universidades de que los empleadores y empresarios son sus enemigos, es tan absurdo como qué el sueldo que ellos reciben proviene de quienes generan empleo y de los impuestos que ellos pagan. El gobierno es el encargado de administrar los recursos que provienen y pagan los contribuyentes.

Nada es gratis, la educación, la salud, los subsidios, los salarios de los empleados del gobierno, provienen del dinero que pagan los contribuyentes que en su mayoría son empresarios. Atraer empresarios nacionales y extranjeros ofreciendo incentivos y facilidad de inversión para hacer empresa es imperativo, hay que generar confianza internacional.

Ojalá Colombia fuera la abanderada de todos los países del bloque andino para liderar una gran propuesta económica donde se pueda competir con otros bloques de países qué son las fábricas del mundo. No es apabullando, satanizando, amenazando con expropiaciones y haciendo populismo, que vamos a salir adelante.

El pueblo no puede caer en la grave equivocación de sembrar terror entre los empresarios, empleadores e inversionistas; con ello lo único que logran es espantar la posibilidad de qué los que quieren invertir, sencillamente no lo hagan y se lleven el dinero para hacer empresa y generar riqueza en otro país.

El gobierno debe darle garantías a los empresarios y a los inversionistas para que el desempleo disminuya, aumente la tributación y seamos un país viable y competitivo. Si continúan poniendo trabas, regulaciones, llenando de impuestos a los pocos empresarios que aún quedan y confían en tiempos mejores, pronto Colombia será un país inviable económicamente y arruinado.