Por: Gerardo Aldana García

Tras lesionarse varias vertebras y luego volver a caminar, sin tener pronóstico y sin practicarse cirugía alguna, el profesor, escritor e investigador norteamericano, Joe Dispensa, doctor en neurociencia, quiropráctico y neurocientífico, egresado de la Universidad Rutgers de New Brunswick y Life University de Atlanta, resolvió estudiar la ciencia que estudia la curación espontánea, llevado por la convicción de que todos los seres humanos poseemos un potencial ilimitado. El científico viaja por el mundo entero compartiendo con personas de diversas culturas, los últimos descubrimientos en neurociencia y física cuántica para reprogramar el cerebro y el cuerpo, con el fin de crear una vida más sana y feliz.

Justamente, llama profundamente la atención el hecho de que un hombre de pensamiento científico haya logrado coincidir con enfoques del desarrollo humano y la salud, que culturas como la hindú, entre otras, han practicado desde hace milenios, llegando al punto de magnificar la meditación como un instrumento científico, innegable de transformación del ser humano. En sendos, pero amenos, anecdóticos y sensibles relatos experienciales con pacientes de toda clase de dolencias y enfermedades, contenidos en libros como: Deja de ser tú, El Placebo eres tú o Sobrenatural, o el documental: ¿ Y tú qué sabes?, Joe Dispensa sustenta claramente el poder regenerativo de la meditación que resulta ser una terapia de autoconservación física que abarca en sus beneficios más allá de la materia, del cuerpo tangible, para llenar de luz lo que se suele llamar el alma, el espíritu, o sencillamente, concediendo al paciente o practicante, estados psicológicos de plena paz y armonía.  Dentro del cuerpo humano, hay vórtices que Dispensa llama Centros y los hindúes Charas, transitando a través de todo un sistema fisiológico que, con la práctica de la meditación, logra el flujo energético, generalmente imperceptible, trayendo como beneficio para el individuo, su propia sanación.

El tiempo de la ciencia oficial y su trato despectivo de los saberes tradicionales alternativos, debe pasar a un nuevo estadio. Los predicados de exactitud en las pruebas de laboratorio en diversas ciencias como la médica y la psicología, enfrentan un contraste en materia de resultados, con los obtenidos desde conocimientos que la misma ciencia ha llamado pseudociencia, depositados en la sabiduría de pueblos que han legado para la humanidad, verdaderos tesoros que encarnan fórmulas para el bienestar armónico del individuo y la sociedad.

Joe Dispensa, al igual que eminencias como su santidad El Dalai Lama, Gautama Buda, Helena Petronila Blavatski, Gurdieff, Samael Aum Weor, los maestros del sendero del Sant Mat de la India o el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, logran plena coincidencia en sus planteamientos médicos, filosóficos, religiosos o científicos, que sugieren para el hombre un nuevo escenario de conocimiento y tratamiento: la unión entre la ciencia y la religión, entendida ésta última como la posibilidad de volver a unir, de religar al hombre consigo mismo, con su propio interior.