María Elisa Uribe

Presidente Corporación Pensamiento Siglo XXI

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Tanto los signos positivos que tiene el mundo en el frente de la pandemia del Covid-19 como los motivos de rebrote o de nuevas cepas, que no dejan de desalentar los ánimos, más aún para la celebración de la Navidad, invitan a la prudencia.

Buen trabajo sería poder cotejar los gobiernos y empresas que con medidas más prudentes han sorteado mejor la situación pues siempre la pregunta ha sido hasta dónde estirar las restricciones o apretar el freno.

Medir la gestión de los países va a ser tarea difícil pues depende de muchos factores, desde genéticos hasta de la forma de informar o del “timing” de las medidas. El científico alemán Christian Drosten expresaba antes de la cumbre de la Organización Mundial de la Salud, en Berlín, algo muy cierto: “una población que se siente bien informada se mostrará más inclinada a cumplir con las instrucciones del gobierno. No se trata de las herramientas con las que cuenta el gobierno, sino de cómo reacciona el país cuando el gobierno hace uso de ellas”. Hoy ante un crítico rebrote, ojalá se pueda percibir, como dijo Ángela Merkel, que la situación sea urgente pero no dramática (Connolly, BBC News, 6 de octubre 2020).

La adecuada información es un punto clave para generar credibilidad y reforzar la actitud del cuidado. Aunque muchos critiquen el espacio diario informativo del Presidente Duque, la razón está ahí fundamentada.

La respuesta ha sido adoptar nuevos protocolos de autocuidado, que a veces parecen engorrosos y se han vuelto permanentes. Por ejemplo, el surgimiento del uso del alcohol, el nuevo mejor amigo -ahora siempre presente a donde vayas- o los nuevos esquemas de trabajo en casa.

Sin embargo, recurrir a la prudencia en medio de una situación tan compleja tiene tanto de alto como de ancho. Sin duda tendremos reuniones con la familia, tal vez no con la extensa, durante las principales festividades, que en algo se asomen a las tradicionales, procurando no abrir la llamada cápsula del núcleo familiar.

Se tiene, además, en medio de los mayores casos -para no hablar de nuevas cepas-un grado de confianza en el trabajo previo de la capacidad del sistema por el lado de la salud y también de reacciones de la economía. Hay una adaptación y un trabajo adelantado más sigue la incertidumbre y el riesgo.

Las definiciones del diccionario Oxford son bastante taxativas para este momento: prudencia es la capacidad de pensar, ante ciertos acontecimientos o actividades, sobre los riesgos posibles que estos conllevan, y adecuar o modificar la conducta para no recibir o producir perjuicios innecesarios.

Por otro lado, como virtud cardinal, la prudencia es la capacidad de discernir y distinguir lo que está bien de lo que está mal y actuar en consecuencia. Hoy, como en todas las navidades, pero especialmente en esta, es la hora de entonar y aplicar el tradicional gozo de la novena católica muy del corazón colombiano: ¡Oh, Sapiencia suma del Dios soberano, que a infantil alcance te rebajas sacro! ¡Oh, Divino Niño, ven para enseñarnos, la prudencia que hace verdaderos sabios!