Categorías: Economía

Neiva, la ciudad con el mayor crecimiento en el gasto en medio de la pandemia

DIARIO DEL HUILA, INFORME

Por: Rolando Monje Gómez

A pesar de las fuertes complicaciones a las que se enfrentó la economía nacional y el bolsillo de los ciudadanos en 2020, las familias colombianas gastaron $760 billones de pesos el año pasado, un 1,9% mayor a la cifra registrada en 2019, según un estudio realizado por la firma Raddar. Neiva encabeza el ránking de las ciudades que tuvieron un mayor crecimiento en el gasto. La capital huilenses presentó en los últimos doce meses una variación de 5,5%.

La canasta de gasto que observa Raddar en los hogares es diferente a la medición de la cuenta de Consumo de Hogares del PIB que realiza el Dane debido, no sólo a que son metodologías diferentes, sino a que en el ejercicio de Raddar, se miden los bienes nuevos y usados , condición que no mide la cuenta del PIB, debido a que se focaliza en medir lo que pasó en el mismo año en que se produjo y por eso no debe contabilizar dos veces un mismo producto.

El gasto de los hogares colombianos en diciembre de 2020, fue de $83,1 billones de pesos, con un crecimiento de 3,94% frente al mismo mes del año pasado, que en términos reales fue de 2,3%.

En muchos casos los hogares tuvieron que recurrir al mercado del usado para rebajar costos.

El gasto de los hogares colombianos en el cuarto trimestre de 2020, fue de $208,1 billones de pesos, con un crecimiento de 4% frente al mismo trimestre del año pasado, que en términos reales fue de 2,3%.

El gasto de los hogares colombianos en 2020, fue de $760 billones de pesos, con un crecimiento de 4,5% frente al año pasado, que en términos reales fue de 1,9%.

Desde el hogar

La colocación crediticia en los hogares por parte de sector financiero en tarjetas de crédito, consumo e hipotecarios decreció en diciembre -3%, frente al mismo mes del año pasado, y del -17,3% en todo el año; el valor de las transacciones con tarjetas de crédito creció un 14,9% de diciembre, frente al mismo mes del año pasado, y decreció -7,7% en todo el año.

En el 2020 el gasto de los colombianos estuvo marcado por las compras desde sus hogares, y según su estudio se evidenciaron dos aspectos importantes: muchas de las familias adquirieron bienes usados, sobre todo en tecnología y vehículos e hicieron sus compras a través de canales informales.

En esta gráfica puede apreciar como la composición del gasto de los hogares, se vio afectado durante las fases de aislamiento, dándole mayor peso a los alimentos, hogar y gastos varios; más, esta tendencia se ha revertido en los últimos meses con las aperturas y reactivación, mostrando que es posible que el bolsillo de los hogares, no tenga grandes cambios, en su composición.

La situación permite evidenciar dos fenómenos importantes: que durante 2020, muchos hogares tomaron la estrategia de comprar bienes usados (sobre todo en tecnología y vehículos), y que se compró mucho más en canales informales que formales, que son mayormente tiendas de reventa de productos producidos por la industria y revendidos a tenderos de barrio y similares.

El 2020 fue un año en que los hogares estuvieron mayormente en casa, y esto afectó sus ingresos, su canasta de gasto, sus momentos de consumo y su bienestar, donde en promedio la cantidad de personas ocupadas paso de ser de 22’315,000 de personas al mes en 2019, a 20’181,000 en 2020, con una caída del -9%, perdiéndose así más de 2 millones de empleos en el mercado.

Creció la salud

El crecimiento del 1,9% en términos reales del gasto de los hogares no es homogéneo por categorías, y su dinámica cuenta las decisiones de gasto que hicieron los hogares durante 2020, donde afortunadamente, el aislamiento afecto mayormente meses donde hay menos gasto.

La salud, los gastos varios o personales, los alimentos y la mantenimiento del hogar crecen frente al año pasado, mostrando la importancia del gasto en seguros de salud, medicamentos, alcohol, jabón de tocador, gel antibacterial , la comida en casa y el mayor pago en servicios públicos, afectando el gasto en educación, transporte y comunicaciones, moda y entretenimiento, donde los hogares gastaron menos debido a la imposibilidad de poder gastar en algunas categorías como los cinemas y el sacrificio de otras como en la ropa.

El grupo que más creció en 2020 fue el sector de la salud con una variación del 9,9%, lo que da evidencia de la importancia de este gasto durante el año, seguido por los gastos varios o personales, los alimentos, y el mantenimiento del hogar. Eso muestra la importancia del gasto en seguros de salud, medicamentos, alcohol, jabón de tocador, gel antibacterial, la comida en casa y el mayor pago en servicios públicos.

El estudio así mismo resaltó que esos gastos en alimentación, y cuidado y mantenimiento del hogar, el año pasado capturaron un 6% adicional del bolsillo de los colombianos, situación que no se había dado en años anteriores.

Limitaciones

La estructura de gasto de los hogares cambió durante 2020 de manera extraordinaria, debido a las decisiones que los hogares tomaron ante la contracción de su ingreso, la limitación de compra en algunas categorías y los cambios en las necesidades, como se notó al comprar menos bienes durables, no poder ir a cine y comprar más jabones, desinfectantes y alcohol.

El gasto de los hogares en la medición de Raddar llegó a los $760 billones de pesos, donde un cambio en el pocketshare (participación de cada ítem de consumo en el total de consumo) de sólo 0,1% puntos, son $760 mil millones de pesos.

La mayor asignación de gasto en alimentos, mantenimiento del hogar, salud y gastos varios, capturan un 6% adicional del bolsillo de los hogares en un año, situación que no se había presentado antes.

La firma igualmente destacó que el grupo que se vio más afectado durante el 2020 fue el del entretenimiento, con un caída del -23,1% debido a los aislamientos que se decretaron en el país; seguido por moda con un -15,3%; transportes y comunicación con un -7%, y educación con una dinámica del gasto de solo 0,8%.

En estos sectores los hogares gastaron menos debido a la imposibilidad de poder consumir algunas categorías como los cinemas, o de hacer un sacrificio en otras categorías como en la ropa.

La consultora además afirmó que la estructura del gasto de los hogares cambió durante 2020, a causa de las decisiones que debieron tomar los colombianos frente a la disminución de sus ingresos, la limitación en la compra de algunas categorías y los cambios en las necesidades.

Menos crédito y trabajo

La colocación de créditos en los hogares fue un -17,3% menor que en 2019, y la cantidad de personas ocupadas se redujo en un 9%, causando un menor ingreso y gasto en los hogares, que fue compensado con una menor inflación y las ayudas de los gobiernos al empleo y a la población vulnerable.

En 2020 el gasto de los hogares tuvo una menor dinámica y unos ajustes temporales en función de los aislamientos decretados para evitar la expansión del Covid-19.

A lo anterior, la firma añadió que esta “restructuración temporal de la canasta de gasto” redujo de manera significativa el bienestar en los hogares, puesto que las familias debieron comprar más las cosas que necesitaban, que las que querían. Una vez finalizaron los aislamientos, Raddar señala que los colombianos regresaron a su estructura frecuente de gasto, invirtiendo más en bienes que no son considerados como necesarios, como juguetes, ropa, música e incluso turismo.

En cuanto a las ciudades que tuvieron mayor crecimiento en su gasto, el informe indica que Neiva se posiciona como la primera con una variación del 5,5%; le sigue Montería con un 4,8% y Cúcuta con un 4,2%. Las ciudades que menor crecimiento tuvieron fueron Manizales con un 1,6%; Bogotá con un 1%, y Pasto con un 0%.

El crecimiento del 1,9% en términos reales del gasto de los hogares no es homogéneo por ciudades y regiones, debido a que cada ciudad tiene una estructura de gasto y de canales de compra diferentes, a su clima, su cultura y nivel de mercado laboral, lo que hace que el comportamiento sea similar por la tendencias generales y particular por sus propias condiciones.

Como se puede evidenciar algunas de las ciudades con mayor crecimiento real del gasto son de clima cálido y de ingreso medios bajos, lo que deja ver que el mayor peso en bienes básicos y la menor participación en bienes semidurables y durables, causó un menor impacto en el gasto; lo contrario a ciudades más grandes, donde el impacto fue mayor.

El gasto de los hogares en diciembre de 2020, llegó a los $83,1 billones de pesos, con un crecimiento del 3,9% en pesos corrientes y de 2,29% en pesos reales, debido a una inflación de 1,62%, lo que permitió una buena dinámica en el mercado, pero con un menor comportamiento que en noviembre, debido a que este mes se dio un día sin IVA y se anticiparon los pagos de algunas primas.

Diciembre de 2019 tuvo un crecimiento muy alto, lo cual también hace que la variación para ese mes sea menor, como ocurrió en casi todos los meses del años.

Cambió la canasta

Durante 2020 se puede evidenciar, como los hogares aumentaron sus transacciones a productos propios del mercado mensual frecuente como alimentos, aseo personal, aseo del hogar, alcohol, desinfectantes y medicamentos.

Redujeron de manera significativa sus compras en bienes como ropa, entretenimiento, vehículos, gasto en transporte y gasolina. Esta dinámica tiene su origen en las dos grande fuerzas que afectaron el mercado: (1) La caída del ingreso de los hogares. (2) La limitación en la libertad de compra.

Al cambiar la composición de la canasta de gasto, a una estructura más básica de cosas de mercado, las razones de compra también cambiaron, causando que el comprador que vimos durante una buena parte del año, estuviese enfocado más a compras por razones raciones, como precio, promoción, necesidad y costumbre, que a razones emocionales como gusto, moda, antojo o actualización.

Esta condición es temporal, ya que se refiere a la canasta de compra fue la que cambio y no las razones de compra de las categorías, con algunas excepciones como el alcohol, que cambio su rol en la cotidianidad de los hogares, de pasar de ser un elemento de botiquín de uso ocasional, a ser un elemento de desinfección frecuente.

Esta restructuración temporal de la canasta de gasto, redujo de manera significativa el bienestar percibido de los hogares, ya que debían comprar más las cosas que necesitaban que las que querían comprar.

Al acabar los aislamientos, se aprecia como los hogares, retornan a su estructura frecuente de gasto, aumentando sus transacciones a bienes que desean comprar que no son considerados como necesarios por la mayoría, pero si para cada una de las personas, como puede ser la compra de ropa, juegos, música e incluso el turismo.

Esta elasticidad de los hogares, de contraerse para no comprar y volver a hacerlo cuando se les permite y les es posible, muestra una fuerte resiliencia en el mercado.

DHWeb

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