Hemos sido reiterativos desde esta tribuna que la sociedad colombiana aspira que se termine prontamente este viacrucis social y económico en que se encuentra sumida, por el avance exponencial que ha tenido la pandemia de la Covid-19, en todo el país. Todos deseamos y nos estamos imaginando la luz al final del túnel que vislumbre la terminación de esta tragedia, que ha afectado negativamente el bienestar de la sociedad colombiana. Soñamos con volver a la vida cotidiana tal y como la conocimos hasta el mes de marzo pasado, cuando aparecieron los primeros contagios en el país.

Las recientes cifras de contagios proferidas por el Ministerio de Salud y la Secretaría de Salud Departamental reflejan unos indicadores alarmantes, en esta etapa de aislamiento selectivo que ha determinado el gobierno nacional. Esta libertad sin restricciones no ha sido bien administrada por la sociedad colombiana. Y especialmente la huilense. Hemos cambiado economía por salud. En días anteriores, los huilenses empezamos a tener una leve esperanza porque dichos indicadores habían empezado a disminuir por debajo del centenar de casos confirmados diarios. Esa alegría duró poco.

Preocupante la situación de Neiva. En el Boletín 255 emanado por la primera autoridad de la salud del Departamento, llegamos a tener el lunes anterior, una cifra de 261 casos confirmados en solo 24 horas. En la capital del departamento se presentaron 184 contagios. Es Alarmante y preocupante esta situación que vivimos por estas preocupantes cifras. Desafortunadamente la indisciplina social ha sido el mayor generador del aumento de contagios en la región. Somos espectadores del actuar irracional de muchas personas que permanentemente rompen los protocolos de bioseguridad en algunos sitios de diversión y otros establecimientos comerciales y de servicios.

Es impresionante observar las aglomeraciones y la falta de compromiso de las personas que no utilizan los tapabocas adecuadamente. Irresponsablemente desbordan totalmente las recomendaciones que han venido realizando las autoridades sanitarias. Esta situación atenta al sistema de salud, que a veces se siente seriamente comprometida para atender grandes flujos de pacientes en la región. Esta situación no puede seguir presentándose. Estamos en serio riesgo.

Todos tenemos que tomar conciencia de que la fiesta no puede terminar en dolor. Hay que comprar temprano, o hacerlo por las plataformas; hay que evitar tumultos e inclusive aplazar las visitas a los mayores y los abrazos. Evitar los desbordes al calor de los tragos. Todo por el bien familiar y el bien general. Llegó diciembre, como se dice cada año, pero, como reza uno de los gozos de la novena, ahora más que nunca, la prudencia hace verdaderos sabios. Es vital.