Nuevamente la mayor despensa agrícola del departamento vuelve a ser escenario de tres crímenes en menos de 30 horas, sucedidos en el municipio durante la presente semana. Nuevamente sus habitantes vuelven a revivir un ambiente de zozobra por una nueva ola de asesinatos, tres personas fueron asesinadas en esta localidad huilense ubicada al oriente del departamento. Las autoridades se pronunciaron frente a estos hechos que ponen en vilo la seguridad de los algecireños. El primer hecho se presentó el pasado lunes, cuando fue ultimado Alexander Segura Triana, de 26 años, en la vereda Quebradón Sur, ubicada al nororiente del casco urbano del municipio.

El otro hecho que enlutó al municipio ubicado en la falda de la cordillera Oriental tuvo lugar en el barrio Simón Bolívar. Allí una pareja que se encontraba durmiendo, fue atacada, por la ventana de la habitación, con arma de fuego. En el lugar, un hombre identificado como Tomás Pachongo Carvajal, de 45 años, perdió la vida tras la gravedad de los hechos. Beatriz Naveros García de 39 años, según testigos, alcanzó a llegar con vida hasta un centro asistencial, sin embargo, no resistió las heridas causadas por el arma de fuego.

Es profundamente doloroso e indignante que la gente de este municipio siga temiendo, mientras la población duerme. Además, volver a revivir el asesinato de 23 personas en las masacres ocurridas el año anterior, genera una incertidumbre entre sus pobladores, cuando en años anteriores se había vuelto a recuperar la tranquilidad anhelada, después de la firma del Acuerdo Renegociado de Paz.

No hay que volver a revivir la etapa del conflicto armado que padeció la sociedad colombiana durante más de 5 décadas, producto del irracional accionar narcoterrorista de los grupos insurgentes y de paramilitares, operaron en algunas regiones del país. Firmado el Acuerdo Renegociado de Paz con las Farc, se ha recrudecido el asesinato inmisericorde y amenazas a los líderes sociales. Es preocupante para las autoridades el índice de muertes durante los últimos tres años. Además, se continúa con la crisis en el país, por la persecución de estas personas que solo buscan reivindicar las luchas populares para que el gobierno nacional atienda sus peticiones para superar el atraso y la pobreza en que se encuentran sumidas sus comunidades.

Es indispensable que el Estado estructure estrategias concretas para este importante sector de la sociedad colombiana, que con su accionar y sus palabras y la emoción, que éstas transmiten, tienen pleno sustento en una realidad que pide a gritos acciones concretas para protegerlos y que permitan avanzar en la senda de una protección real y efectiva de los líderes.