Diario del Huila

Pensar el voto, un acto muy ciudadano

May 14, 2022

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Por: José Eliseo Baicué Peña

¿Para qué votar, si mi voto no influye en nada? Mi voto no pesa, no va a cambiar una elección, no va a decidir nada. Algunos estudiosos de la materia afirman que en este momento más de 3 millones de personas piensan algo similar en el país. Otra frase que siempre se escucha es que esto es más de lo mismo, hecho por los mismos y para los mismos. Aunque haya candidatos que no pertenecen a los conglomerados políticos más importantes, pero lamentablemente, son estos los que no tienen apoyo de la gente.

Estas son algunas de las reflexiones más comunes que se hacen los electores de manera previa a las consultas democráticas. Y los electores están, unos a la expectativa, otros indecisos, y muchos negligentes ante esta fiesta democrática. Pues, en últimas, ellos son la razón de ser, la esencia, quienes deciden. Es para los electores que se piensan lemas, diseñan volantes, folletos, plegables, vallas, comerciales, tarjetas, y demás estrategias para vender un nombre o un partido. 

Son las sumas de sus decisiones las que definen los nombres que ocuparán esas curules o distinciones. Es decir, está en ellos esa gran y crucial tarea.  Noble tarea, decisiva misión, por eso es tan importante saberlo hacer.

Analizar la participación electoral, por ejemplo, es cada vez más importante ya que votar representa el derecho elemental de cada ciudadano a participar en política y, al mismo tiempo, abriga los dos principios básicos de la Democracia: universalidad e igualdad. Es decir, que si se saca algo a votación y se vota hay derecho a quejarse, si no, pues no.

Por su parte, los electores deben estar preparados, también, para vigilar, reclamar y exigir, a los elegidos, el cumplimiento de sus propuestas. Los electores no deben permitir que los nuevos elegidos y reelegidos continúen actuando como autoridades independientes abandonando e ignorando el trabajo y protagonismo de quienes los eligieron. 

Es por eso que debe darse un voto razonado, desenganchado del emotivismo imperante de los tiempos proselitistas. Es decir, un voto bien pensado. Esto sería lo ideal. Pero en Colombia, en la actualidad esto es un imposible. No hay que olvidar que un buen porcentaje de los votantes tiene un bajo nivel de escolaridad y otro tanto, de analfabetismo. ¿Cómo generar un voto bien pensado entonces?

Por todo esto, recuerde que pensar muy bien su voto, es, también, un gran acto ciudadano.

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