Yulieth Claros Torres, una mujer oriunda del centro poblado de Tarqui, pese haber sufrido el desplazamiento, la violencia y la muerte de un hijo, día a día lucha por sacar adelante su empresa de manualidades.

DIARIO DEL HUILA, CRÓNICA

Catalina Durán Vásquez

Durante la época donde en el centro poblado de Maito estaba en furor la guerra, Yulieth Claros Torres, artesana, fue víctima del desplazamiento forzado por parte de actores armados, situación que no quiere volver a vivir.

“Se vivieron momentos de necesidad, de crisis emocional, me separé con mi pareja, vi morir a un hijo, desde ahí he pasado por muchos dolores de los cuales, hoy en día me siento recuperada porque al no llorar, al contar la historia, es porque he cerrado un poco la herida; no se puede olvidar, pero si se puede avanzar en el proceso”, sostuvo Yulieth, o más conocida como Julieta.

Actualmente se encuentra radicada en el municipio de Tarqui, dedicada a las manualidades.
Actualmente se encuentra radicada en el municipio de Tarqui, dedicada a las manualidades.

Ella, ofrece pendones, cojines, fundas, caminos de mesa, toallas, todo lo relacionado con la manualidad en aplique. Afirmó que lleva 20 años en el oficio, formando economía desde su hogar.

“Gracias a Dios he tenido la oportunidad de trabajar aquí en Neiva con mi confección, en Bucaramanga con una cuñada que también trabaja en esto y actualmente, ya estoy radicada en Tarqui en la vereda El Mirador, donde la gente de mi comunidad ya conoce mi trabajo y siempre me apoya. Cualquier cosa que necesiten de una vez me buscan”, indicó.

Para Yulieth todo lo que ha logrado hasta hoy no ha sido fácil, sin embargo, agradece por cada oportunidad que le han brindado para continuar y poder sacar a su familia adelante.

Ella viene de una cuna de artesanos porque esto lo heredó de su madre.
Ella viene de una cuna de artesanos porque esto lo heredó de su madre.

“Aprendí a resarcir y parar esos dolores que padecí por el flagelo de la guerra. Hoy día puedo decir que uno puede trabajar desde la resiliencia, puede uno recuperarse y reinventarse, llenarse de motivos de vida, porque quedar vivo después de un conflicto es maravilloso apreciar el amanecer”, manifestó la artesana.

Ella, viene de cuna de artesanos. Su talento lo heredó de su madre y de sus abuelos. Inició haciendo trajes típicos por enseñanza de ellos, pero ella, siempre se ha enfocado más por las manualidades.

Además, ha recibo capacitaciones por parte de las víctimas como empoderamiento de la mujer, pues hace parte de la Mesa Municipal de Víctimas con enfoque diferencial de la mujer.

“En estos momentos soy madre cabeza de hogar, saqué adelante a dos hijos, están estudiando: uno está en Chile, el otro está acá en la universidad. Puedo decir que nos hemos recuperado de tanto dolor que vivimos hace muchos años”, concluyó.