Carlos Eduardo Trujillo González

La rendición de cuentas en Colombia es el mecanismo de controlar el ejercicio del poder ejecutivo por parte de la ciudadanía, es un poder que tienen los ciudadanos que está enmarcado en la constitución política, reglamentada mediante la Ley 489 de 1998, así como la Ley 1712 de 2014, la cual establece que las entidades y organismos de la administración pública cumplan con  procesos de trasparencia, información pública y que estén obligados dentro de los principios de la participación democrática a desarrollar su gestión de manera eficiente, eficaz y participativa.

La rendición de cuentas catalogada como la obligación que tienen las entidades estatales y los servidores públicos de informar, explicar las actuaciones, resultados, alcances de la gestión adelantada durante un determinado periodo de gobierno o gerencia pública. Esta obligación busca fortalecer los procesos de trasparencia y adopción de eficiencia y eficacia del sector público. Este proceso implica fortalecer los niveles de confianza y credibilidad de la ciudadanía con quienes administran los recursos del estado y permite el mejoramiento continuo de la gestión, así como de la ejecución de las políticas públicas que pueden ser evaluadas por la ciudadanía a través de los usuarios, y grupos de interés público directo.

No será nada fácil para quienes aún pareciera que entraron en cuarentena desde el primero de enero del presente año y que aparte de las consecuencias de la pandemia aún no se les ha visto el empeño, la dinámica, gestión y resultados de sus gobiernos. Muchos que se prepararon para ganar y no para gobernar, quienes eligieron equipos con perfil  político mas no con la experticia administrativa, gerencial y capacidad de gestión ya causan decepción en sus electores, hoy brillan con luz propia algunos mandatarios locales y seccionales anteriores, porque son sus obras las que se siguen viendo, inaugurando y ejecutando aunque les pongan el sello actual, sabiendo  que nada tuvieron que ver con su planeación, asignación o gestión de recursos y mucho menos con su contratación.

No pueden quedarse atrás en su evaluación de gestión legislativa, los actuales congresistas; algunos muy activos en redes sociales, otros con alguna presencia en los debates virtuales que hicieron poner de moda el control político asintomático y por culpa de la pandemia la poca y nada presencia en las regiones así como el abandono total de sus electores; vendrá un año pre electoral que partir de enero comenzara a calentarse y donde muy seguramente no solo esperaremos estar vacunados contra el COVID-19 sino también contra la falta de gestión, resultados, presencia e incluso el abandono e indiferencia de los elegidos frente a las comunidades. El distanciamiento social será político y electoral; lo recientemente ocurrido en los Estados Unidos y la lección a Trump es una alerta y un paso a los cambios en la dinámica política en el país.