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Río Fortalecillas, sin agua por culpa de los Distritos de Riego

Ene 30, 2024

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A pesar de que se reconoció al río Fortalecilla como sujeto de derechos en el año 2021, manos criminales continúan ‘explotándolo’, extrayendo más del 90 por ciento del agua bajo el amparo de licencias ambientales. A pesar de las múltiples denuncias, ninguna autoridad ha puesto en cintura a los responsables de esta tragedia ambiental y social.

Diario del Huila, Neiva

En medio de una ola de calor sin precedentes en Neiva, derivada del Fenómeno del Niño, una antigua amenaza resurge con fuerza: la sequía del río Fortalecillas. Esta arteria vital, situada a escasos 15 minutos del centro urbano de la ciudad, en el corregimiento que lleva su nombre, se ha reducido a un mero hilo de agua, dejando a su paso cerca de 9 mil habitantes sin su principal fuente de abastecimiento.

La comunidad, en medio de la sequía y la mengua del caudal del río, señala a la autoridad ambiental local, La CAM, por otorgar concesiones de agua para sistemas de riego aguas arriba, sin considerar la prioridad constitucional del derecho al agua para consumo humano. La jurisprudencia existente que ampara este derecho parece no haber tenido el impacto esperado en la gestión de los recursos hídricos, dejando al río Fortalecillas en un estado de cuidados intensivos.

La crisis se agrava con la toma desmedida de agua para el riego de cultivos, principalmente de arroz, y otras actividades agropecuarias en la parte alta del río, dejando al acueducto de Fortalecillas con menos del 10% de su capacidad de caudal. Este desbalance, sumado al efecto del Fenómeno del Niño, ha convertido al río en un pequeño charco de agua, incapaz de proveer las necesidades básicas de la población.

La situación plantea una problemática que va en contra de la Constitución, y a que se establece claramente que la prioridad del agua es para los seres humanos. La comunidad de Fortalecillas denuncia la existencia de tomas de agua ilegales y autorizaciones dudosas, sugiriendo la posible infiltración de la corrupción en instituciones encargadas de conceder estos permisos.

De persistir esta crisis, el poblado de Fortalecillas, conformado por cerca de 9.000 habitantes, enfrentaría una escasez total de agua. La solución recaería en el Estado, con costos que podrían ser exorbitantes. Por ello, la comunidad insta a los órganos e instituciones pertinentes a intervenir de manera urgente, considerando la gravedad de la situación como una auténtica calamidad humana.

Ante esta emergencia, la población de Fortalecillas solicita una intervención inmediata de los órganos e instituciones relacionados con el manejo del agua. Exigen una investigación exhaustiva sobre el uso del agua en la parte alta del río, identificando a los infractores y revisando los permisos existentes para asegurar que se utilice el agua de manera legal y ética, acorde con las necesidades prioritarias de la población.

Se espera una pronta respuesta de entidades como el viceministerio de agua potable y saneamiento básico, la CAM, las secretarías del medio ambiente, la procuraduría judicial ambiental y agraria, la defensoría del pueblo, la personería de Neiva, la alcaldía de Neiva y la Gobernación del Huila. La falta de acción podría llevar a Fortalecillas a una situación crítica, poniendo en riesgo la vida y el bienestar de sus habitantes.

Comunidad asegura que, el bajo caudal obedece a la captación ilegal por parte de Distritos de Riego aguas arriba.

La comunidad

Álvaro Medina Villarreal, vocero de la Asociación de pescadores de Fortalecillas, expone que la situación es bastante complicada. «Ya no queda ni una quebrada en el río; están utilizando las aguas para regar cultivos. Además, se está contaminando el río con una empresa llamada PQP (Productos Químicos Panamericanos), la cual produce ácido sulfúrico y otros químicos perjudiciales para la salud. Esta empresa vierte sus desechos en las aguas del río Fortalecillas y el Magdalena».

Medina Villarreal destaca dos problemas fundamentales que afectan de manera crítica el suministro de agua potable para la comunidad. En primer lugar, resalta la captación ilegal de agua, que compromete la disponibilidad de este recurso vital.

En segundo lugar, menciona la amenaza que representa la empresa de productos químicos, cuyos desechos están afectando la calidad del agua consumida por la población.

Asimismo, enfatiza la falta de regulación y control en la captación de agua destinada a los diferentes distritos de aguas, para los cuales se otorgan licencias. Subraya la ausencia de un macromedidor que supervise de manera efectiva estas actividades.

Medina Villarreal cuestiona la falta de acción contundente por parte de las autoridades ambientales, señalando que esta problemática no es reciente, sino que persiste desde hace más de 15 años. En este sentido, aboga por una revisión exhaustiva de las licencias otorgadas.

En un tono crítico, Medina Villarreal lamenta la aparente falta de intervención por parte de las autoridades a nivel municipal, departamental y nacional. Expresa su preocupación por la falta de medidas efectivas para abordar esta situación que afecta directamente a la calidad de vida de la comunidad.

Río Fortalecillas sujeto de derechos

En el año 2021, el río Fortalecillas recibió el estatus de entidad con derechos, siendo reconocido como sujeto de protección, conservación, mantenimiento y restauración, responsabilidad compartida entre el Estado y la comunidad.

El Juzgado Primero Penal del Circuito de Neiva emitió una tutela a favor de las generaciones futuras, salvaguardando los derechos fundamentales al agua, salud, vida digna y a un medio ambiente sano. Esta histórica decisión, notificada el pasado viernes por la jueza Socorro Álvarez Meneses, se originó a partir de una tutela presentada por el diputado Johan Alexis Vargas Bedoya.

En virtud de este fallo, se dictaminó que el Gobierno Nacional, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, la Corporación Autónoma Regional del Alto Magdalena (CAM) y las administraciones municipales de Neiva y Tello deben implementar, desarrollar y ejecutar estudios y obras pertinentes para la protección y recuperación del río Fortalecillas.

Aunque no es la única medida de este tipo, constituye un hito al ser la primera adoptada en el Huila. La Sentencia T-622 de 2016, a favor del río Atrato, allanó el camino y actualmente otros ríos, como el Cauca, Quindío, Combeima, Cócora y Coello, han sido amparados con la misma consideración.

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