Diario del Huila

Sin fiscal y ¿hasta cuándo?

Feb 10, 2024

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AMADEO GONZALEZ TRIVIÑO

Todos los colombianos nos hemos acostumbrado a actuar y decidir según las conveniencias y los intereses que nos motivan a sobrevivir. Siempre nos escudamos en las cosas más simples para hacer de todo un escándalo y propiciar la interinidad de nuestros derechos. Nunca vemos el error de nuestros actos, porque nos hemos acostumbrado a vivir en el.

El país ha reclamado algo con Derecho. Se ha movilizado y es consecuente con la exigencia de que los términos constitucionales y legales se cumplan, en un ejercicio primario del Derecho. Pero ello no es así, y luego de cuatro meses de haberse presentado la terna para la elección de Fiscal General de la Nación, no se tiene la más mínima posibilidad de que haya luz blanca o al menos, haya interés en procurar su solución inmediata.

Los movimientos sociales que se generaron han terminado por ser entendidos como un mecanismo de presión, como una forma coercitiva inapropiada de las comunidades en exigir algo que se sale de sus manos y que está atribuida por esa misma Constitución, a un órgano que se dice autónomo e independiente.

Mientras esto sucede, cuando el país debería estar reclamando elogios para el Fiscal saliente y ser este objeto de reconocimiento a la luz del cabal cumplimiento de sus funciones en el ente investigador, hace algunos meses, todos reclaman su salida, todos procuran su pronta dejación del cargo, pero para colmo de males, en que manos vamos a quedar, si no en las mismas y con otro sello del mismo corte, como se acostumbra en nuestro país de la arrogancia.

Siempre hemos sostenido que somos el país de la impunidad, que el crimen ronda las esquinas y que reinamos sobre el imperio del delito. Que no hay política criminal y que los encargados de este proceso histórico, han sido inferiores a los imperativos categóricos que lo determinan y todo ha sido permeado por el bandidismo, por la corrupción, por las formas más aberrantes de un silencio cómplice que deja mucho que desear en una democracia como la nuestra.

Pero qué más se le puede pedir a un Estado que ha sido edificado sobre la violencia, sobre la guerra y los conflictos sociales? Qué hemos de esperar de un aparato retardatario que bajo el yugo de la inequidad, de la pobreza y de la angustia de sus gentes, se mueve desde el poder central hasta la más mínima manifestación de poder en la provincia y hemos aprendido a convivir con el delito?

Definitivamente la justicia no esta para ser rogada. La Justicia está para ser administrada siempre con un criterio de equidad, de reconocimiento del otro y de los otros, pero en un país egoísta, en un país polarizado por los resentimientos, los odios y sobre todo, por la arrogancia del poder de unos y de otros, es imposible saber que contamos con las garantías para sobrevivir en medio de la crisis y de las angustias que asechan sobre nuestros hombros. La historia de la humanidad, es una estela de guerras, de luchas y de batallas de nunca acabar, mientras primen los intereses personales y la resistencia solo provenga de los bárbaros y de quienes hacen del poder, el cuartel para silenciar sus propios odios y resentimientos, nunca tendremos la esperanza de una paz o de una convivencia pacífica.

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