La sociedad mundial se encuentra sorprendida con la noticia de convertir al recurso natural más preciado que tiene el planeta, como un bien lucrativo que se empieza a cotizar en el mercado de futuros de la Bolsa de Valores de Wall Street de Nueva York, a partir del lunes anterior. La tendencia a la escasez de este preciado liquido en algunas regiones del mundo, ha empezado a generar la ansiedad absurda de algunas organizaciones para empezar a convertir al agua como un bien, como el oro, café, petróleo, entre otros, como una manera de lucrarse en los mercados bursátiles del mundo.

Todos sabemos que la humanidad no puede vivir sin este recurso natural. El 75% de las personas son agua. Si ella, no podemos sobrevivir. No queremos imaginarnos un mundo en el futuro, donde se estén generando los más grandes conflictos sociales y políticos para acceder al agua. Muchos vieron cumplida una profecía: la del valor cada vez mayor que tendría el recurso conforme fuera aumentando su escasez en el planeta, dando pie a escenas apocalípticas.

En algunos Estados de la primera potencia económica mundial, ya se han empezado a generar la institucionalización de mercados formales para comprar y vender litros de agua. En nuestro medio, se envasa el agua potable tratada en bolsa de plástico, botellas y botellones, como un mecanismo de tener un preciado líquido óptimo y saludable para nuestros organismos.

Para nosotros, es impensable que ésto suceda en el futuro. Que los ríos y manantiales empiecen a tener propiedad y que la sociedad en general empiece a depender de algunos grupos potentados económicos para tener acceso, a este vital líquido. Ésto no se puede permitir que suceda en Colombia, así algunos personajes de la vida pública, especialmente del alto gobierno, con ese afán alcabalero, empiecen a negociar la supervivencia de los colombianos. Así ocurre con los permisos otorgados para explotar algunos recursos minerales en el suelo colombiano, sin interesarles el daño ambiental que se les hacen a los ecosistemas estratégicos.

En Colombia, ya hemos empezado a visualizar algunos proyectos de desarrollo energético, a través de la privatización de algunos trayectos de los principales ríos. La construcción de hidroeléctricas que son propiedad de empresas multinacionales que prohíben la utilización de nuestros propios recursos hídricos para usos domésticos y productivos, con la anuencia del gobierno nacional, que han negociado en otrora esta clase de esperpentos, que día a día, están enajenando el más grande tesoro que nos da la naturaleza para nuestra supervivencia. Son mercaderes progresivos de la muerte. Y es que, en el fondo, está la comprensible angustia de que la vida pierda su dignidad.