Jóse Eustacio Rivera Montes

En el mundo y sobre todo en Colombia, para muchos, país de delfines, ha venido como en los oligarcas reinos, designando, ante el desgaste y la inevitable llegada de la vejes a sus hijos, como lo hacen también los grandes empresarios. Dejando a un lado a quienes con capacidad, lealtad y trabajo construyen partido, colectividad y equipo en los territorios. Recordemos como Virgilio Barco, Julio Cesar Turbay, Belisario Betancourt, Laureano Gómez, Misael Pastrana, entre otros han en venido ampliando su dinastía de poder. Sin duda en unas pocas familias se han quedado las decisiones mas importantes de este país.

 

Hay algunos ex presidentes que desde otra barrera han venido defendiendo estantardartes y postulados de gobierno e ideología. Como lo hizo Lleras Restrepo en su defensa con la modernización institucional, Cesar Gaviria con su efervescente defensa con la apertura económica y la nueva constitución, y Juan Manuel Santos con el proceso y acuerdo de paz. Álvaro Uribe Vélez con mantener la seguridad democrática, pero mas en mantener el control del estado. Ahora con una prudencia menguada que siempre lo ha caracterizado promover a su hijo Tomas Uribe, quien se dice que seria el punto de convergencia de extrema derecha y otras castas políticas de la región, como ya se hace con delfines de nuestro departamento del Huila.

 

¿Que podrán estar pensando Martha Lucia Ramírez, Carlos Holmes Trujillo, Oscar Iván Zuluaga, Rafael Nieto, Paloma Valencia y la propia María Fernanda Cabal? ¿Tomar silencio y hacer caso? La política del lapicero y sin decir nada aceptar la decisión del jefe natural. El nepotismo que se ha ungido a lo largo de la historia por las familias, esta vez volverá a tomar fuerza.

 

A sus 39 años, como ingeniero químico, pese a ser hijo del presidente mas popular en la historia de Colombia, hoy estaría pensando en encabezar la lista al senado por centro democrático o ser el candidato a la presidencia del Uribismo. Dueño de 9 empresas, 6 de ellas en Colombia, 2 en Panamá y una en Islas vírgenes, según expone Daniel Coronel.

 

Mientras el presidente actual que goza de muy baja popularidad, se presume que, con la burocracia, parlamentarios defensores del gobierno y algún control de las IAS, Iván duque este hablando de Duquismo tomando como lenguaje de Centro para tomar distancia con la extrema derecha. Tal vez como estrategia o tesis de respaldar un candidato que no sea Petro o represente la oposición.

 

Tal vez nunca hemos dejado de ser un país de oligarquía y Republicano, una democracia que funge las mayorías, eligiendo ejecutivos basados en el populismo, pero que viene siendo mas de lo mismo, y por mas de 200 años de historia, que no deja de ser una nación liderada por delfines a lo largo y ancho de las corporaciones publicas. Solo miremos el congreso, la asamblea y el concejo. Hay unos muy buenos, y una gran mayoría no tanto. La ciudadanía empieza a despertar, tras decepciones acumuladas. Vemos con esperanza la llegada de nuevos tiempos a todas las ramas del poder publico.