Diario del Huila, Enfoque

Por Felipe García

Cada ciudadano tiene un poder adquisitivo diferente. Para algunos es más sencillo solicitar un crédito a un banco gracias a los bienes que posee o al nivel socioeconómico en el que está. Para otros (la gran mayoría), las posibilidades son bajas y se debe a la falta de oportunidades que en principio apuntan hacia el acceso a la educación pero que desemboca en el ámbito laboral. ¿Por qué? Los requisitos para ser empleado de una empresa exigen como mínimo ser bachiller o tener un estudio técnico para así poder desempeñarse en el cargo dependiendo de la complejidad del mismo.

Vivimos en un mundo capitalista que nos obliga a trabajar diariamente para poder sobrevivir. Por ello, ciertos ciudadanos se han visto en la necesidad de emprender tanto de manera formal como informal. En varias ciudades del país, los préstamos ‘gota a gota’ se ven relacionados directamente con los vendedores ambulantes o dueños de establecimientos comerciales pequeños.

Los préstamos ‘gota a gota’ se han convertido en una opción para dar frente a la situación.

Tal es el caso de Cristina, una comerciante de la zona céntrica de Neiva que al día de hoy lleva más de 8 años teniendo experiencias tanto positivas como negativas en el tema. “Desde que empecé con este negocio de productos para el hogar, he sacado adelante a mis tres hijos junto a mi esposo. No ha sido fácil y ahora menos con la situación que vivimos por este virus. Siempre hemos prestado dinero con una vecina que no nos pide tantos documentos como en un banco pero aún así siempre está pendiente de que no nos pasemos de las fechas. Aquí la plata es inmediata pero asimismo debemos ser cumplidos con el pago. Yo personalmente nunca he tenido problemas porque ella es muy comprensiva pero conozco gente que sí” sostuvo.

Se paga o se paga

El pago de este tipo de créditos se caracteriza por ser de forma diaria, semanal o mensual, dependiendo del acuerdo que tengan ambas partes. No obstante, en la mayoría de ocasiones, se debe ofrecer una garantía para hacerse con ellos.

El monto máximo que se está prestando durante esta época llega hasta los 300.000 pesos.

“Desde la llegada de la pandemia, la gente se está endeudando más por el pago de los intereses tan altos, en mi caso, son del 10% y así es casi todas las veces. He visto cómo la gente ha tenido que entregar sus electrodomésticos a cambio del pago de una deuda. La semana pasada se le llevaron un televisor a un señor porque debía casi 300.000. La situación se pone peor cuando no se ponen en nuestro lugar y nos rebajan en el porcentaje. Prácticamente trabajamos para vivir y lo que nos ganamos, son para pagar esas deudas”, afirmó Cristina a esta Casa Editorial.

Las centrales de riesgo también han sido un impedimento para las personas. Si bien han podido conseguir dinero a través de tarjetas de crédito, la disminución en el flujo de clientes ha sido un problema para los pagos a tiempo.

“Yo he tenido que recurrir a esta situación por necesidad. Estoy reportada desde hace varios años y no me prestan en ningún lado. Tengo una familia que sacar adelante y esta es la única opción sin embargo he tenido que bajar los precios a mis productos porque la gente ya no sale y no me puedo quedar con esta mercancía. Cuando uno tiene hambre no piensa en si pedir esta plata puede traer consecuencias, yo por eso trato de pagar cumplido para evitar problemas” señaló Libardo, un vendedor de helados que se trabaja en la zona del Parque Santander.

El desempleo no da tregua

Desafortunadamente la capital huilense se ubicó en el primer puesto entre las ciudades con mayor desempleo durante el 2020. Recientemente el DANE entregó las cifras oficiales y junto a Quibdó, Neiva fue la ciudad con mayor índice con un tasa del 26%, 13 puntos más en comparación a lo que ocurrió en el año 2019. Y aunque en gran parte la causal de esta realidad se debe a la llegada del covid-19, también es evidente que hacen falta oportunidades para los jóvenes. El comercio está en declive, una solución a este panorama necesita verse pronto.

“En mi caso personalmente yo prefiero no utilizar esta opción, pienso que mi vida se puede poner en riesgo por como están las cosas ahora. Cualquier inconveniente le puede surgir a uno y se puede retrasar en los pagos. Tuve un amigo que en alguna ocasión le pusieron una fecha para quedar al día y que si no cumplía, ellos no se harían responsables de lo que pudiese pasar. Al final es como no tener vida por el temor a que le quiten las cosas a uno o algo le suceda”, comentó un ciudadano.

Aunque las medidas de bioseguridad que determinó el gobierno nacional sean adecuadas para el cuidado de las personas, también es necesario crear más estrategias para dar solución a esta problemática. La gente se está muriendo por el virus pero a la vez se muere de hambre.