Diario del Huila

Un hogar en busca de dignidad

Feb 7, 2024

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La Casa del Adulto Mayor ‘Max Duque Gómez’, ubicada en Tello, acoge a quince abuelos que pasan sus días en lo que antiguamente fue el centro de salud de la población. Sin embargo, tras sus puertas, se devela una realidad que clama por condiciones dignas para quienes transitan esta etapa de la vida.

Diario del Huila, Primer Plano

En el tranquilo municipio de Tello, al norte del Huila, está ubicada la Casa del Adulto Mayor ‘Max Duque Gómez’, un refugio que alberga a 15 abuelos que comparten sus días y noches en un espacio que, aunque cargado de historia, enfrenta carencias alarmantes en infraestructura y recursos. Este hogar, que alguna vez sirvió como puesto de salud para la comunidad, se ha transformado en el refugio de aquellos cuyos años pesan más que sus fuerzas.

Andrea del Pilar Zapata García, la recién nombrada coordinadora del centro de bienestar, ha asumido un reto titánico desde el pasado 5 de enero. Con una mirada crítica, describe el estado actual del lugar: «El centro de bienestar está bastante descuidado, le falta mucha organización, mejoramiento de la infraestructura física. No contamos con el recurso económico para poder organizar bien el lugar, donde hoy habitan 15 adultos mayores«.

La historia de este hogar es la de una adaptación necesaria. El edificio, antiguo puesto de salud, se convirtió en el nuevo hogar para los ancianos después de que las autoridades locales descartaran otra sede, ya demasiado antigua y desprovista de las condiciones técnicas necesarias para garantizar la seguridad de los abuelos.

Las necesidades más apremiantes son evidentes al recorrer las instalaciones. El único baño no cuenta con una puerta lo suficientemente amplia para permitir el acceso de una silla de ruedas, obligando a los ancianos a realizar sus aseos en una alberca exterior. Andrea destaca la urgencia de ampliar los espacios, renovar la cocina, proporcionar camas y colchones de calidad, actualizar el menaje de cocina y asegurar que todas las habitaciones cuenten con ventilación adecuada.

El abandono familiar

La cruda realidad se torna más desgarradora cuando se comprende que estas condiciones son el día a día de quienes han sido abandonados y olvidados por sus propias familias. «Hay muchos abuelos que sí cuentan con sus familias y vienen a visitarlos, pero hay otros que no. Vinieron y los dejaron y nunca han venido a ver cómo están«, explica Zapata García.

La administración municipal de Tello, encargada del funcionamiento del hogar, se enfrenta a limitaciones presupuestarias que dificultan la mejora de estas condiciones. En un gesto de apertura, solicitan donaciones de particulares que puedan contribuir a dotar de elementos esenciales este hogar para aquellos que ya no tienen hogar.

El equipo humano que compone este Centro de Bienestar trabaja incansablemente para atender las necesidades de los ancianos. Tres enfermeras se turnan las 24 horas del día para cuidar de los abuelos, mientras dos personas en la cocina no solo alimentan a los 15 residentes, sino que también cocinan diariamente para otros 80 ancianos dispersos por el municipio.

La falta de recursos se extiende a la esfera más básica. «Tenemos una sola lavadora, la cual se utiliza todos los días, hay días que sirve y otros no. Tenemos que lavar ropa todos los días, un elemento necesario, pues todos los días hay que cambiar las sábanas donde duermen los abuelos«, comenta Andrea.

A pesar de las adversidades, la vida en la Casa del Adulto Mayor no carece de momentos de alegría. Los 15 ancianos participan activamente en actividades lúdicas diarias, desde la pintura hasta el juego de rana. Aunque las risas y peleas entre ellos pueden recordar a la infancia, el cuidado y el amor que demandan son una constante recordatoria de la fragilidad de la vejez.

Cuidados con amor

Karla María Chala Sánchez, una de las tres auxiliares de enfermería, comparte su perspectiva: «En el momento no contamos con los recursos suficientes para llevar el día a día de ellos. Las instalaciones no son las adecuadas para el manejo de ellos, necesitamos de mucho material didáctico que nos permitan realizar las actividades. Nos falta material de enfermería, como guantes, cubrebocas, entre otros elementos«.

A pesar de las limitaciones, el personal encuentra la manera de mantener viva la chispa en los corazones de los abuelos. Con recursos mínimos, las auxiliares de enfermería se esfuerzan por proporcionar actividades enriquecedoras, sacando dinero de sus propios bolsillos para adquirir materiales didácticos.

En la Casa del Adulto Mayor ‘Max Duque Gómez’ en Tello, la lucha por la dignidad y el cuidado de quienes alguna vez fueron los pilares de sus familias continúa. A pesar de las dificultades, el compromiso y la dedicación del personal, así como la solidaridad de aquellos que desean contribuir, ofrecen una luz de esperanza en medio de la oscuridad.

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