El panorama para muchos sectores económicos sigue siendo poco alentador. Las restricciones para contener la pandemia generaron que se reduzcan las operaciones o se frenen, incluso, por completo.

Diario del Huila, Especial

Que diciembre se convierta en el mes milagro en materia de ventas es la esperanza que tienen las empresas de licores en Colombia y en general los distribuidores de bebidas alcohólicas, ya que la pandemia del Covid-19 les pasó una cuenta de cobro bastante elevada, a los fabricantes y comercializadores de estas bebidas.

De acuerdo a los datos de la Asociación Nacional de Industrias Licoreras, Acil, las ventas de aguardiente cayeron 46% y los rones el 28%, en lo corrido de este 2020.

La pandemia afectó la venta de las licoreras del país y disparó las ventas de licor adulterado.
La pandemia afectó la venta de las licoreras del país y disparó las ventas de licor adulterado.

La mayor parte de la dinámica de este negocio se presenta en bares, restaurantes, discotecas, ferias, conciertos, eventos públicos, los cuales se vieron suspendidos o cerrados, apenas algunos están reactivándose, como bares y restaurantes, pero los eventos públicos siguen y seguirán con grandes restricciones”.

Adicionalmente, la cantidad de leyes secas se han impuesto durante la pandemia también afectó mucho la venta, como el incremento en el consumo de licor adulterado”, comentó Lina Loaiza, directora económica de Acil.

Por eso se espera que pese a las restricciones que se mantienen, ocurra el milagro navideño y que el mercado se mueva de manera importante este mes cuando la gran mayoría de las actividades económica están funcionando.

¿Habrá recuperación?

Jorge Villegas, gerente de una empresa que distribuye whisky, vodka y otras bebidas en la región, explicó que tradicionalmente la temporada de fin de año se empieza a preparar desde octubre y que noviembre y diciembre representan entre el 35% y 40% del presupuesto de todo el año.

“Desde que se empezó la reapertura están vendiendo entre el 60% o 70% de lo que se registró el año pasado. Ahora, con la llegada de la temporada dice que no hay una gran cambio en la tendencia, pues el mercado tenía incertidumbre sobre si habría nuevos cierres de las actividades”.

“Ya en este momento notamos que el mercado está tranquilo, con más confianza y ha empezado a hacer pedidos”, dijo.

Agregó que, “esta es una temporada fuerte para toda la economía que levanta cabeza en estos últimos meses y esperamos hacer un buen diciembre y que permita cerrar el año con esperanza frente a lo que será el 2021”.

En cifras

De acuerdo con cifras de la Asociación Colombiana de Industrias Licoreras, Acil, el año pasado se produjeron en Colombia 89,5 millones de botellas de aguardiente, ron clásico, entre otros, lo que equivale a una caída de 16% frente a 2018. Lo anterior es una mala noticia para los departamentos pues la venta de licor, dependiendo de la región, representa entre 30% y 50% de los ingresos.

Antes de la pandemia, el consumo de los licores tradicionales del país, ya venía en descenso frente a otras categorías. Aún así, el aguardiente está en el primer lugar de preferencia de muchos consumidores.

Satanización de las bebidas

Además, a las afectaciones de este sector se suman una serie de problemas que han puesto en jaque a las fábricas de licores, y que vienen desde años atrás: el contrabando, el licor adulterado y la falsificación de botellas, que, con las prohibiciones actuales, podría llegar a intensificarse.

Juan Alberto Castro, director ejecutivo de la Asociación Colombiana de Industrias Licoreras (Acil), señaló que la situación actual de las licoreras departamentales no puede ser peor.

“Las empresas licoreras han sido afectadas por el frenazo de la economía. Sin embargo, también tenemos un impacto adicional y es la satanización de las bebidas alcohólicas. Nosotros entendemos la necesidad del confinamiento y la propuesta del Gobierno de la apertura inteligente, pero pretender que la gente no tome licor, que la gente no pueda comprar los licores en las grandes superficies para tomar en su hogar, es una prohibición que sólo conduce a la ilegalidad y la clandestinidad”, dijo el directivo.

De acuerdo con Acil, la producción de las fábricas de licores del país en el periodo comprendido entre marzo, abril y mayo fue de 4,1 millones de botellas, una cifra muy baja teniendo en cuenta que en ese mismo periodo de 2019 la producción fue de 10,3 millones. Esto da cuenta que las afectaciones de la pandemia ya han generado que la producción de las licoreras caiga hasta 60%.

En el acumulado a mayo de este año. La producción de licores se redujo 47,3% frente a 2019, mientras en este período se produjeron más de 7,2 millones de botellas, de enero a mayo del año pasado la producción fue de 13,8 millones.

Mientras antes había en el país 19 licoreras, hoy solo quedan siete productoras: la Empresa de Licores de Cundinamarca, la Fábrica de Licores de Antioquia, la Fábrica de Licores del Tolima, la Industria de Licores del Valle, la Industria Licorera de Caldas, la Industria Licorera del Cauca y Nueva Licorera de Boyacá. La Unidad de Licores del Meta compra el producto, lo comercializa y algunas de estas grandes licoreras le maquilan el licor a Nariño, Caquetá, Chocó, Huila y Putumayo.

Reducción considerable

Abril fue el mes en el que se presentó la mayor reducción en la producción y por tanto en las ventas. Mientras en abril del año pasado se produjeron más de 3,1 millones de botellas, este año en ese mismo mes se alcanzaron tan solo 662.849 botellas, es decir, una reducción presentada de 78%. Las productoras de licor más afectadas en el cuarto mes del año fueron la Empresa de Licores de Cundinamarca, la Industria de Licores del Valle y la Nueva Licorera de Boyacá, quienes redujeron su producción 100%.

“Abril fue un mes de una reducción muy importante en las ventas. Mayo recuperó en algo la dinámica, pero no alcanza los niveles del 2019”, según explicó Javier Hurtado, gerente de la Fábrica de Licores de Antioquia, quien se encarga de la producción y distribución del Aguardiente Doble Anís.

Castro destacó que “es una paradoja que unos mandatarios propendan por prohibir compras de un bien lícito y al mismo tiempo 50% de lo que vale una botella va a los departamentos. Además, no se puede dejar de lado que la disminución de los ingresos de los departamentos impacta en las inversiones que se hacen en salud y educación”.

El Doble Anís

El producto tradicional huilense es manejado bajo licitación por la Fábrica de Licores de Antioquia, FLA, firmada en 2014.

Un año después de la firma de la concesión del Aguardiente Doble Anís con la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA) las ventas se dispararon a más de 2 millones de botellas de 750 mililitros. Las utilidades pasaron de un 10,5 por ciento al 18 por ciento, representando un incremento importante para los ingresos del departamento.

Las cuentas en este primer año arrojaron una participación de 18.000 millones de pesos y una utilidad de 7.000 millones con un total de ingresos a las rentas por 25.000 millones. La cuota mínima de 1’500.000 botellas de 750 mililitros fue superada de manera significativa si se tiene en cuenta que durante la ejecución del primer año se vendieron más de 2 millones de botellas.

En julio los ingresos de la FLA habían disminuido 39 % y las operaciones comerciales en 46 %, esto en razón al golpe que significó el cierre de bares y restaurantes y la prohibición de realizar eventos masivos.

En 2020 la FLA confirmó el manejo de la producción, comercialización y distribución del aguardiente Doble Anís, partiendo de un valor base para el inicio de la concesión en el año 2020, de $32.905 por botella de 750 centímetros cúbicos de aguardiente Doble Anís tradicional el concesionario paga alrededor de 6.285 pesos por cada unidad vendida, generando ingresos por 9.427 millones de pesos anuales, 37.709 millones de pesos durante los cuatro años de la concesión, sin incluir los ajustes anuales del IPC.

El Departamento recibiría en los cinco años de la concesión ingresos por 142.282 millones de pesos aproximadamente, que corresponden a los ingresos por participación y una utilidad ofrecida del 19,1% por cada unidad vendida.

La ejecución del último contrato de concesión arrojó un crecimiento del 32% en los ingresos por participación y utilidad frente a las proyecciones establecidas, según el informe financiero suministrado por la Secretaría de Hacienda, además indicó que la participación en el recaudo por el aguardiente Doble Anís pasó del 19% en la vigencia 2008 al 25% en la vigencia 2018.

La venta de licores aporta el 7% en promedio al financiamiento regional. El Doble Anís y su utilidad, representan en promedio el setenta y seis por ciento (76%) de los licores estimados en el periodo.

Doble Anís está presente en los 37 municipios del Huila. Más de la mitad de las ventas (55% ) durante el 2018 se concentraron en los municipios de Neiva y Pitalito.

RECUADRO

Cifras destacadas

217 mil millones de pesos han dejado de recibir los departamentos en impuestos al consumo de licores este año

5,8 litros de alcohol es el consumo per cápita en Colombia de licor, según datos de la OMS.

89,5 millones de botellas de licor produjeron en 2019 las empresas licoreras de los departamentos del país

Las ventas de aguardiente cayeron 46% y los rones el 28%, en lo corrido de este 2020.

La producción de licores se redujo 47,3% frente a 2019, mientras en este período se produjeron más de 7,2 millones de botellas.

La venta de licores aporta el 7% en promedio al financiamiento regional.

Doble Anís está presente en los 37 municipios del Huila.

DESTACADO 1

Mientras antes había en el país 19 licoreras, hoy solo quedan siete productoras algunas de estas grandes licoreras le maquilan el licor a Nariño, Caquetá, Chocó, Huila y Putumayo.