Por: German Hernández Vera

“La honestidad es una de las cualidades que más se busca en las personas y ésta es importante porque ayuda a desenvolver un ambiente de armonía, respeto y confianza en la sociedad. Por otro lado, ayuda a que las personas sean más saludables mentalmente y les brinda equilibrio interno y paz mental”.

Lo contrario es la corrupción, tradicionalmente entendida como el abuso de un poder delegado en detrimento del interés colectivo, que toma muchas formas y se manifiesta en distintos ámbitos de la vida pública, afectando de manera directa a los ciudadanos, para el caso de nuestro país, en todas las regiones.

Los dos conceptos son extremos, totalmente claros y no dejan un espacio medio, es decir, o nos ubicamos en el lugar correcto de la historia o nos convertimos en corruptos al apoyar lo indebido.

Toda esta reflexión va dirigida a los habitantes de El Agrado, un municipio pequeño, con muchas necesidades, donde el progreso ha sido esquivo debido a la corrupción que ha reinado en tiempos recientes y que extrañamente tiene a un porcentaje de su población confundida, ubicada en el lado incorrecto y todo por la manipulación de un grupo político que sigue utilizando todas las artimañas para engañar, con estrategias burdas y peligrosas como la victimización.

¿Pero qué es la victimización? “Se le llama así al proceso psicológico en el que un individuo intenta engrandecer, exagerar o modificar los detalles de una historia, con el fin de que sea percibido como una víctima. Esto, por lo general, despierta la empatía del entorno y así, el afectado puede conseguir afecto, apoyo y demás beneficios, tanto emocionales como físicos (dinero, votos etc.”).

Agrega el concepto clínico que “…esta situación se da solo en personas que padecen ciertas condiciones psicológicas que les impide poseer el desenvolvimiento emocional y psicológico de una persona promedio sana”.

Después de aclarar los conceptos entraré en materia haciéndole una pregunta a los agradunos que por estos días deben definir su voto en unas elecciones atípicas motivadas por un vergonzoso acto de corrupción que desencadenó procesos legales, la detención del alcalde electo y la anulación de su elección.

¿Alguien tiene dudas que el señor Carlos Murcia, en asocio con la exalcaldesa y la exconcejala, hizo trampa para ganar las pasadas elecciones? Personalmente no me queda ninguna duda.

Para los que no me conocen les cuento que soy comunicador social y periodista y que gracias a mi formación no trago entero y antes de opinar o realizar mis escritos me tomo el tiempo para indagar, analizar y confrontar.

Pues eso fue lo que hice con el caso del señor Carlos Murcia y lo hice porque me llamó la atención que el nuevo candidato fuera hermano del detenido, algo que de entrada suena raro y empieza a oler feo.

Leí la providencia del Tribunal Administrativo del Huila que declaró nula la elección, me remití a las audiencias preparatorias del proceso penal y tuve acceso a muchos de los audios prueba con los que la Fiscalía los acusó, pero además me tomé el trabajo de hablar con muchos agradunos, para llegar a la conclusión que no tiene ninguna presentación que el hermano del detenido hoy sea candidato.

Los audios son reales, crudos y dejan ver el descaro de un grupo para aferrarse al poder. Es increíble la feria de tejas, cemento, baterías sanitarias, pasajes, puestos de trabajo, contratos y hasta dinero, todo para ganar votos y atornillarse a una silla cómoda que da poder y claro, la facilidad de ganar dinero fácil.

Los audios son tan patéticos que hasta revelan el desprecio por el ser humano por parte de ellos, cuando la exlacaldesa se refiere a una comunidad como “los tontos de La Cañada”, haciendo alusión a una comunidad de campesinos honestos que se gana la vida con mucho esfuerzo y que no merecen ese trato, menos de la persona que los gobierna. ¿Será que después de escuchar ese audio hay una persona de esa comunidad que le quiera dar el voto a esos corruptos? sería algo así como el más masoquista de los masoquistas.

Pero sí los hay. Resulta que la campaña del señor Luis Fernando Murcia, a quien empujaron para tomar esas banderas ante el encarcelamiento del titular (Carlos Murcia), está utilizando la estrategia de la victimización que ya expliqué. Venden la falaz idea que su hermano está en la cárcel injustamente y que él, en un acto de reivindicación a una afrenta, asume su papel.

Así están manipulando, aprovechándose de la inocencia e ingenuidad de campesinos, amas de casa y uno que otro joven, estos últimos más impulsados por una promesa de trabajo.

A esas personas que están engañadas les sugiero que despierten y los invito a que escuchen esos audios para que no les quede duda que la anulación de la credencial del señor Murcia no es una injusticia, por el contrario, es la más grande manifestación de que la justicia sí existe. Los audios dejan en evidencia una empresa criminal orquestada por los que hoy están procesados y privados de la libertad, cuyo objetivo fue torcer la voluntad del pueblo a punta de dádivas, en otras palabras, compraron una elección y eso es, a la luz de nuestra Constitución y nuestras leyes, un acto criminal.

Es inaudito. Todos los días nos quejamos de la corrupción de la mayoría de los que nos gobiernan y el día que una fiscal con pantalones y una juez implacable los agarra y los manda a la cárcel, entonces decimos “pobrecitos, pobre familia”. Al contrario, lo que tenemos es que aplaudir estas acciones para que se conviertan en ejemplarizantes y sirvan para depurar la política.

Somos responsables de nuestro presente y de nuestro futuro y si alguno no le importa lo que le pueda pasar ahora, les suplico que piense en el futuro de sus hijos, tal vez ellos sean los que van a pagar el precio de la corrupción con menos posibilidades de educación, un sistema de salud deficiente, un municipio atrasado y sumido a la pobreza, mientras que los que hoy tuercen elecciones gracias a su “voto de pesar y lástima”, los que manipularon al electorado, estarán en unos años viviendo en las grandes ciudades, disfrutando el fruto de sus pecados.

Y no quiero extenderme más, mejor dejó tema para una segunda columna que será un homenaje al silencio que veo en el ahora candidato Luis Fernando Murcia, una persona que poco sale a medios a dar declaraciones, que sólo habla con los dos periodistas amigos que se dedican a endiosarlo, el mismo que no quiso asistir a un debate programado por un medio serio, tal vez porque no se siente capacitado para enfrentarse al otro candidato.

Queda poco tiempo para que los agradunos decidan y les aconsejo que la mejor forma de tomar este tipo de decisiones tan importantes es utilizar la técnica de la balanza. Pongan a los dos candidatos allí y empiecen a medir todo: estudios, experiencia, arraigo familiar y sobre todo, no olviden escuchar los bochornosos audios develados por la Fiscalía, lo que definitivamente, en este caso, desequilibrará la balanza totalmente.

Pd. Me dicen en El Agrado que el señor Luis Fernando Murcia no es profesional como lo ha dicho en varias entrevistas. Espero que sí lo sea, de lo contrario sería un engaño más y hasta un nuevo delito.

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