Por: Camilo Guzmán S.

El Congreso de la República, desconectado completamente de la realidad nacional y desconociendo el mayor problema actual, que además según las últimas encuestas es la mayor preocupación de los jóvenes, el empleo, está dedicado a legislar para destruir el que quedó después de las restricciones para enfrentar la pandemia y evitar que se generen nuevas fuentes de trabajo en el futuro.

Esta vez y sorpresivamente no fueron los partidos de izquierda que históricamente se han dedicado a ponerle trabas a la generación de empleo con supuestas reivindicaciones laborales que han beneficiado a una minoría y al mismo tiempo han condenado a la informalidad y al desempleo a millones. En esta ocasión las propuestas fueron del Centro Democrático, partido que en el pasado se presentaba como “defensor de la empresa privada”, pero que ahora está sumergido en el populismo, buscando el aplauso momentáneo de cara al 2022, ignorando las consecuencias de sus propuestas.

El jueves pasado, sin escuchar las advertencias de expertos, centros de pensamiento, gremios empresariales y el Gobierno Nacional aprobaron en último debate el Proyecto de Ley que reduce la jornada laboral, pasando de 48 a 42 horas semanales. Aunque el Proyecto lo mejoraron en sus debates haciendo la disminución gradual, destruirá miles de empleos en los próximos años y será un palo en la rueda para la generación masiva de puestos de trabajo.

Las consecuencias no solo serán en materia de desempleo, también generará alzas en los precios de algunos productos básicos, especialmente en zonas rurales, como lo señalé en mi anterior columna, un pequeño panadero en Amalfi (Antioquia) no tiene el capital, ni el conocimiento para aumentar su productividad usando la tecnología; por ende, para producir el mismo pan tendrá que pagar horas extras a sus trabajadores, lo que aumentará el costo de producir pan y terminará aumentando su precio.

En las regiones las personas no solo tendrán menos posibilidades de conseguir trabajo, también terminarán pagando más por diferentes productos. Menudo favor hizo a los 21 millones de personas que viven en condición de pobreza en Colombia.

No contento con las graves consecuencias que esto generará, el día de la aprobación el expresidente Uribe publicó un video en sus redes sociales aplaudiendo esta decisión y anunciando la importancia de aprobar otro proyecto de ley de su autoría que busca crear una prima adicional en Colombia. Pareciera que por votos todo vale, las consecuencias poco importan. ¿Dónde quedó el Uribe del pasado que hablaba de confianza inversionista y más empresas para superar la pobreza?

Contrario a la agenda populista del Congreso, Colombia debe disminuir los costos no salariales para generar empleo masivo. Para entender la importancia de esto, le doy algunas cifras: en Chile las empresas gastan el 5.1% de sus ganancias en impuestos laborales, en Estados Unidos 9.8%, en Noruega el 15.9% y en el Colombia el 23.6%. El desempleo en 2019 (antes de la pandemia) fue de 3.67% en Estados Unidos, 3.69% en Noruega, 7.29% en Chile, y 15.44% en Colombia. No hay que ser un gran economista para entender cómo se genera empleo masivo, solo basta tener dos dedos de frente.