Diario del Huila – Crónica

Por: Juan Manuel Macias Medina

Aurora Giraldo de Ulloa, es una mujer que cuando camina deja entrever el amor que tiene por los animales, ella alimenta a nueve animales, dos perros y siete gatos.

La señora de 74 años de edad, tiene que ver por su hijo de 47 años de edad, diagnosticado con trastorno de bipolaridad que tiene que vivir medicado todo el tiempo.

Aurora camina por la calle buscando animales abandonados, y como es común en Neiva, siempre los encuentra, por eso, cuando no ha terminado de hablar sobre un gato o un perro, cambia el tema y comienza a hablar de otro.

La mujer de 74 años se pasea por el sector donde vive solo con el fin de mejorar la calidad de vida de los animales.

“Los animales son mi vida completa, mire por ejemplo ese perrito abandonado y nadie es capaz de cogerlo y llevárselo para su casa, si fuera por mí me lo llevaba, pero es que la plata me llega contadita y no puedo tener más”, sostuvo mientras señalaba con el dedo un perro que comía huesos en una esquina del barrio Chicalá.

Y es que las condiciones económicas de la mujer no son suficientes para vivir de manera digna, sin embargo, dice que, si ella tiene para comer, sus animales también. “Desde que yo pueda tener para comer yo, mis hijitos no tienen por qué preocuparse porque nunca les va a faltar nada”, dijo refiriéndose a los animales que ocupan sillas en la casa como si fueran miembros de la familia.

En Navidad vendió espigas y ahora está comercializando tapabocas, todo, con el único fin de poder proporcionar un plato de purina a sus animales, y comida y medicamentos a su hijo, que por la enfermedad que desarrolló, no puede realizar ningún trabajo.

La adulta mayor vive con dos perros y siete gatos en su casa.

“Yo me muevo con todo, en Navidad me puse a vender espigas en el centro y me fue bien, ahora vendo tapabocas, yo donde vea la oportunidad me pongo a trabajar para tener algo, así sea para comer”, manifestó.

La señora Aurora anteriormente conseguía el alimento de sus “hijitos”, recorriendo diferentes veterinarias a lo largo de la ciudad, sin embargo, sostuvo que, de un tiempo para acá, “las veterinarias ya no dan nada”.

“Juan Diego me ayudaba mucho, él venía o me mandaba los bultos de comida, pero de un tiempo para acá, no me volvió a ayudar, me tiene olvidada”, dijo antes que explicara que se estaba refiriendo a Juan Diego Amaya, el concejal de la ciudad de Neiva.

No consiente abusos contra animales

Mientras Aurora va paseándose por el barrio donde reside, aparte de buscar animales a los que pueda acariciar y hasta brindarles un plato de comida, va señalando cada una de las viviendas en donde viven personas con las que ha tenido diferentes tipos de problemas, esto, debido al gran amor que siente por los peluditos.

“Allá vive un señor que mantiene al perro todo el día encerrado, allá una señora que le da comida a los gatos una vez a la semana”, dijo mientras atravesaba el barrio Chicalá.

La mujer no entiende porqué hay personas que consiguen mascotas para darles una mala vida, los ojos hasta le lloran cuando recuerda a todos los animales que ha recuperado por encontrarse en malas condiciones.

“Las personas creen que tener un animal es solo llevárselo a la casa y darle comida, eso no es así, hay que darles amor, hay que darles cariño, consentirlos mucho, sacarlos a pasear y todo, porque ellos no son cosas, son seres que sienten”, indicó.

Andrés es el hijo de Aurora, sufre de trastorno bipolar y debe estar medicado todos los días.

“Las autoridades no están comprometidas”

La mujer, que asegura llevar toda su vida cuidando de la fauna ciudadana, aseveró que las autoridades municipales deben tener más compromiso con los animales, pues según ella, están pendientes de otras cosas, mientras que, de los animales no se acuerda nadie.

“Yo llevo toda la vida viviendo con animales, cuidándolos, rescatándolos y de todo, creo que he hecho más en toda mi vida por los animales que las alcaldías que han pasado, las autoridades no están comprometidas, el decir es que no hay recursos, uno llama a la Policía Ambiental, y nunca vienen, entonces es preocupante la situación de los animalitos”, sostuvo.

Cuando va a la cocina, al cuarto, a la sala, o a cualquier rincón de su propia casa, doña Aurora no pierde la oportunidad de demostrar el afecto que tiene por cada una de sus mascotas. “Es que mis hijitos son muy lindos”, dice con una sonrisa la adulta mayor.

Cuando Aurora sale de su casa, los ladridos de los perros y el maúllo de los gatos dejan ver que el amor no solo es de parte de la señora.

Un hijo con discapacidad

Giraldo de Ulloa, aparte de tener que sostener a sus nueve animales, tiene que ver por uno de sus hijos, pues presenta trastorno de bipolaridad, una enfermedad que provoca altibajos emocionales, los cuales van desde trastornos de depresión hasta episodios maníacos, por ese motivo, debe estar bajo efectos de algunos medicamentos todos los días.

Al preguntar por Andrés Ulloa Giraldo, doña Aurora baja la voz y explica que tiene que vivir siempre con medicamentos. “Él tiene que vivir medicado siempre, todos los días en la mañana se le dan las pastas para que pueda estar tranquilo. Si no se le dan puede entrar en crisis”, dijo la señora en voz baja, mientras le daba vueltas a su oreja con el dedo índice.

“La situación es muy difícil con él porque toca sacar para algunos medicamentos. Él no puede trabajar ni nada, a veces sale a caminar y las personas le pagan para que les barra, o cualquier cosa así”, dijo la mujer.

 

Aurora pidió colaboración

Mejorar su condición de vida no le importa mucho, lo único que quiere la señora Aurora, es que la plata del bolsillo le alcance para poder sostener a otros animalitos que se encuentren en la calle, ahí se puede evidenciar que el amor que tiene por los animales esta mujer de 74 años, es mucho más grande que el amor que se tiene a sí misma.

“A mi si me gustaría que las personas me ayudaran con comida para los animales y con algo para los gastos que tiene mi hijo, de resto nada más, yo solo quiero tener a mis animalitos bien acá y poder rescatar nuevos hijitos”, dijo la mujer a la que no le duele nada, según ella, Dios la necesita sana porque si no, no hay quien le cuide los animales.