La capital del departamento del Huila cabalga hacia la consolidación del epicentro de la dinámica económica del surcolombiano. Aunque no posee un formato, Neiva presenta en su cumpleaños 409, grandes desafíos, que la ubican entre las ciudades más dinámicas de la región. Sus gobernantes han sido inferiores para atender las múltiples necesidades que presenta la población y que se refleja en los indicadores de pobreza extrema que cada vez son superiores. Pero su capital humano y su posición geográfica la convierten en un centro atractivo para la inversión privada ya sea nacional e internacional. Pero se ha convertido en receptora de migrantes del país, la cual está generando un aumento de la disponibilidad de servicios públicos, que en el mediano futuro pueden generar grandes conflictos ambientales.

Neiva se ha convertido en el epicentro y la primera estación de conexión para las ciudades capitales de los departamentos vecinos, constituyéndose en un corredor vial que permite la integración económica de las mismas y las demás localidades que conforman el Surcolombiano.

Cuando conmemoramos un aniversario más de su fundación, es importante repasar su historia para entender su presente y empezar a estructurar estrategias que conduzcan a proyectar la ciudad en un sendero de desarrollo para mejorar el bienestar de las familias neivanas. Para ello, todos los actores deben unificar estrategias coherentes, separándola de los ámbitos politiqueros y de los intereses de clase para enrumbarla hacia ese sueño anhelado de los neivanos, de tener una ciudad próspera, amable, pacífica y con una amplia prospectiva de desarrollo que actualmente carece. Atrás debe quedar esa corta miopía que han caracterizado a la mayoría de los dirigentes a través de su historia.

Lo anterior, lo afirmamos porque esta urbe está rezagada frente al desarrollo que han tenido otras ciudades colombianas. Quizás el salto más importante en las últimas cuatro décadas que haya vivido sus habitantes, son las masivas migraciones de desplazados provocada por la violencia de las organizaciones guerrilleras, que buscaban afincar sus sueños en esta ciudad amable y acogedora. Pero el aumento de los asentamientos humanos en zonas de alto riesgo, que en la actualidad superan las treces decenas, han venido aumentando las condiciones de pobreza, inseguridad y una mayor demanda de servicios públicos.

Este cumpleaños sucede en medio de la propagación exponencial de la pandemia del Covid y por el acorralamiento en que nos encontramos los neivanos, provocado por los bloqueos y taponamientos que presentan todas las vías que atraviesan el territorio huilense, y que la tienen sumida en la más profunda crisis social y económica del presente siglo. La historia le ha enseñado a Neiva a levantarse de las dificultades, y ahora no es la excepción, pero necesita la ayuda de todos.