Supremamente se encuentran preocupados las autoridades sanitarias, por el aumento progresivo que se ha venido presentando durante el presente mes del número de pacientes contagiados por el Covid-19, que acuden masivamente a estos centros hospitalarios. Los huilenses estamos siendo espectadores diariamente de las noticias que circulan en los medios de comunicación y en las redes sociales, de las personas que fallecen por diversas causas patológicas y especialmente porque el coronavirus les ha ganado la dura lucha que han librado contra este virus mortal. Las
camas UCI en algunas regiones del país, se encuentran sobre saturadas por la demanda de estos servicios clínicos.

Ha sido tal la crisis hospitalaria que se está presentando, que se están autorizando traslados de pacientes hacia instituciones que tengan mejores capacidades técnicas y de respuesta ante las necesidades de un paciente en algunas ciudades del país. De hecho, las autoridades sanitarias han logrado implementar un Sistema de Referencia y Contrarreferencia, que describe al detalle, las pautas que deben respetarse y ponerse en práctica a la hora de ubicar a los enfermos, donde puedan ser mejor asistidos.

Todo lo anterior, ha obligado a las autoridades gubernamentales a tomar decisiones severas, para contrarrestar los alarmantes aumentos de las cifras diarias de nuevos casos y fallecidos por coronavirus en el país, que han desembocado en el retorno de los confinamientos y las restricciones. Por tal motivo los traslados que en este momento son necesarios, dada la contingencia derivada del nuevo pico pandémico, para ubicar pacientes en donde exista disponibilidad de camas de unidades de cuidados intensivos, deben verse en su verdadera dimensión de utilidad y no como un componente de descalificación.

No quiero se fatalista por lo que voy a expresar. Estas situaciones se presentaron en algunos países europeos, donde los contagiados desbordaron a las instituciones hospitalarias, generando un caos en la toma de decisiones sobre quienes podían acceder a las camas UCI, y quienes estaban condenados a morir por falta de una adecuada atención médica. Miles de personas fallecieron por falta de un ventilador. Los medios de comunicación han estado informando casos de vida, que buscan afanosamente un servicio de cuidados intensivos, en medio de las angustias de los familiares y el desespero emocional que esta situación genera. A estos extremos, no se puede llegar en nuestro país.

Por eso, todos los esfuerzos, restricciones, ley seca, cualquier medida no surtirán el efecto deseado si no hay disciplina ciudadana, ni autocuidado, si no hay conciencia de los protocolos de bioseguridad. Se necesitan autoridad, orden, unidad y plena comunicación entre el Gobierno Nacional y el local, pero el ciudadano tiene que entender que su vida, la de su familia y la de los demás dependen de la disciplina. Si esta no existe, el único ganador será el virus. Y finalmente, la muerte.