La Agencia Italiana de Noticias, Ansa, dio a conocer este lunes la muerte de Raffaella Carra, una artista que se adelantó a su época y que retó todos los estándares sociales de la década de 1970.

Carra nació en Bolonia en 1943 y desde que era niña ingresó al mundo del entretenimiento como bailarina, pasando luego a ser actriz. Finalmente desistió de esa profesión y se dedicó al canto y a la presentación, pero siempre haciendo énfasis en que lo suyo eran las coreografías.

Sus canciones más conocidos, en los finales de los setenta y durante los años 80 del siglo pasado fueron Para hacer bien el amor hay que venir al sur, Fiesta y Qué dolor, entre otras.

Fue la primera mujer en atreverse a usar vestimenta que hoy parece normal, pero que para la época era muy atrevida, convirtiéndose en la primera mujer italiana en mostrar el ombligo en televisión. También se atrevió a hablar de sexo e incluso fue ícono gay por su canción Lucas. Defendió siempre la libertad femenina y además declaró su voto comunista.

Pero tal vez la mayor polémica fue con la coreografía de su canción Tuca Tuca, que hizo en vivo en su programa de la RAI y que llevó al Vaticano a rechazarla por considerarla «demasiado provocadora», pues tocaba de forma infantil a un bailarín.

Su pareja de los últimos años, Sergio Japino, afirmó que durante un tiempo «fue atacada por una enfermedad, pero que su voluntad de hierro nunca se fue».