La crisis social y económica que ha provocado la pandemia del Covid en nuestro país, durante los últimos doce meses, provocó la pérdida de 9,5 millones de trabajadores independientes especialmente en la época de confinamiento cinco meses decretados por el gobierno nacional, para contrarrestar el avance exponencial de este mortal virus. Una vez se inició la reapertura gradual de algunas actividades económicas, se empezó a generar una recuperación leve de la dinámica productiva y por ende la creación de empleos se vio reflejada en la disminución de la tasa de desempleo, que había alcanzado cifras récord, nunca vista en la historia económica del país.

Igualmente, se perdieron más de 5,5 millones de empleos dependientes, provocado por el cierre y clausura de empresas y micronegocios, que crearon un panorama desolador en la mayoría de las ciudades del país. Durante este confinamiento, se presentó la mayor contracción de la población ocupada, porque se destruyeron estos puestos de trabajo. Con el proceso de reapertura gradual, este número representó una recuperación cercana a los 3 millones de puestos de trabajo. Neiva, ha estado liderando entre todas las capitales de departamentos, el más alto índice de desempleo.

Por tal motivo, las consecuencias sociales y económicas para las personas que perdieron sus empleos, fue buscar en el sector informal la posibilidad de generar sus propios ingresos. Todas las ciudades presentan un aumento exponencial de informales y especialmente en Neiva. El drama humano que se presenta es bastante complejo. La creatividad y la innovación se han convertido en la mejor estrategia para sobrevivir en medio de un ambiente donde los desempleados buscan un medio de subsistencia.

Para diciembre de 2020, 220.997 se encontraron en suspensión de contratos, 1,04 veces lo observado en 2019. De acuerdo con el Registro estadístico de relaciones laborales que hace el Dane a partir de los datos de la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (PILA), que muestra que la caída para las relaciones dependientes durante 2020 fue de 3,5%, mientras que para los independientes fue solo de 2,9%, lo que significa que las relaciones laborales independientes lograron mantener un poco más el nivel que llevaban antes de la pandemia.

Podemos afirmar, que un nuevo fenómeno económico, se ha presentado en el mercado laboral colombiano. Poco a poco, ha venido disminuyendo los trabajos dependientes. Cada vez las organizaciones empresariales, están contratando por contratos temporales, para el desarrollo de sus actividades económicas. La pauperización de los trabajadores es una realidad que estamos viviendo diariamente, en todas las profesiones, que, por ende, un detrimento en la calidad de vida es el fiel reflejo de los indicadores recientemente publicados por el Dane.