Lo malo de la polarización es que las demandas y los ideales de una democracia terminan siendo politizados, manipulados por alguno de los extremos. En la mayoría de los casos, ese extremo (el que ostenta el poder) desestima demandas tan naturales y tan obvias como el derecho a la salud, el derecho a la educación o el derecho a la vivienda (para nombrar solo tres), y vinculan esas exigencias con la otra vertiente política, como si esas solicitudes o peticiones no formaran parte fundamental de los derechos de todos los ciudadanos.

Para que un estado no sea fallido y se hable de una democracia sana, el gobierno, la nación, el estado, los entes gubernamentales, los actores políticos deben garantizar que se cumplan unos derechos y se resuelvan unas necesidades más que básicas en sus conciudadanos. Y es aquí donde ocurre lo curioso, lo contradictorio o lo paradójico (usted decide cómo llamarlo). Cuando usted, como colombiano, como colombiana que es, apela a su propia Constitución (sin citarla), inmediatamente le dicen que es un mamerto o un resentido social. Porque sí, en Colombia todo lo que tiene que ver con derechos fundamentales y necesidades fundamentales se le adjudican, hoy por hoy, a los mamertos, a los resentidos sociales o a los vándalos. Es casi un lugar común que la protesta sea deslegitimada a través de los discursos, los eufemismos, los medios de comunicación (que representan al poder) o las alocuciones presidenciales. Reclamar el cumplimiento constitucional se ve con malos ojos; se rótula de izquierdozo o guerrillero a todo hombre o a toda mujer que levante la voz. Porque a los gobernantes les molesta las voces desafiantes, discordantes, chillonas. Todos los gobiernos quieren áulicos y amanuenses, les incomoda la voz que se sale del coro y rompe la armonía parsimoniosa del rebaño.

Veamos. Si usted reclama salud, vivienda, empleo o educación, lo hace apoyándose en la Constitución de su país (1991). Y voy a transcribir sólo tres artículos para que recuerde de lo que estamos hablando y lo que usted debió aprender en la escuela (de allí la importancia de la educación):

ARTÍCULO 67. La educación es un derecho de la persona y un servicio público que tiene una función social; con ella se busca el acceso al conocimiento, a la ciencia, a la técnica, y a los demás bienes y valores de la cultura… La educación será gratuita en las instituciones del Estado, sin perjuicio del cobro de derechos académicos a quienes puedan sufragarlos.

ARTÍCULO 49. La atención de la salud y el saneamiento ambiental son servicios públicos a cargo del Estado. Se garantiza a todas las personas el acceso a los servicios de promoción, protección y recuperación de la salud.

ARTÍCULO 51. Todos los colombianos tienen derecho a vivienda digna. El Estado fijará las condiciones necesarias para hacer efectivo este derecho y promoverá planes de vivienda de interés social, sistemas adecuados de financiación a largo plazo y formas asociativas de ejecución de estos programas de vivienda.

¿Cuántos de esos artículos (citamos solo tres) se cumplen a cabalidad? ¿Tiene usted casa propia? ¿Es digna su vivienda? ¿Han accedido sus hijos a una educación pública, gratuita y de calidad? ¿Su servicio de salud se corresponde con lo que paga usted de manera mensual? ¿Si no usa su Eps, sino cada uno o dos años, por qué tienen que cobrarle la cita y además de eso los medicamentos? ¿Lo trata su Eps con dignidad y respeto? ¿Tiene usted un trabajo digno, respetuoso y bien remunerado? ¿Cumple su empresa o su jefe con las obligaciones como empleador tal y como lo exige la Constitución de Colombia?

Si usted deslegitima el derecho a la protesta y desestima las exigencias de los colombianos es posible que esto se deba a una de estas dos razones: 1. No conoce ni ha leído la Constitución política de su país. 2. Usted ha perdido la capacidad de empatía frente a esas personas que no gozan de los mismos privilegios que usted posee.

Si usted se ubica en la segunda, haga todo el esfuerzo para que se convoque a una nueva asamblea constituyente y supriman de la nueva Constitución (2023) todos esos deberes que tiene el estado con sus habitantes. Porque es contradictorio que una nación tenga una Constitución que es pura letra muerta y es absolutamente inadmisible que un alto porcentaje de colombianos se opongan a que esos derechos se cumplan.

O falla el Estado o fallan los ciudadanos. Pero la Constitución no puede (no tiene el derecho de) fallar.