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La formalización del empleo, el gran reto del próximo año

Dic 23, 2021

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DIARIO DEL HUILA, ANÁLISIS

Por: Rolando Monje Gómez

Fotografías: José Rodrigo Montalvo

La reciente decisión de elevar el salario mínimo en más de 10%, que supera en más de 3,5% a la suma de inflación y crecimiento de productividad, amplía aún más la brecha entre los costos de creación de empleo formal e informal. Con el empleo femenino persiste una brecha de 6% frente al número de mujeres ocupadas en marzo de 2019.

Después de atravesar por la peor crisis económica de la historia, Colombia ha podido recuperar en solo doce meses gran parte de los empleos que se perdieron con la pandemia, lo que demuestra la gran resiliencia de nuestro, que ratifica ‘El empleo formal, el gran reto para el 2022’, informe de la Universidad de los Andes de la autoría de Marcela Eslava y Juanita Ruiz, donde se analiza el tema de la recuperación, las oportunidades y los retos que se presentan.

El número de ocupados cayó en más de 20%, durante el comienzo de la pandemia que se vivió en abril y mayo de 2020, lo que se tradujo en un alto incremento del desempleo y el que muchas personas entraran en inactividad laboral, que redundó también en un incremento de los hogares cuyos ingresos laborales estaban por debajo de un salario mínimo a 50% en mayo del año anterior, comparado con niveles prepandémicos cercanos el 35%. En esos meses iniciales, las afectaciones fueron más marcadas para los trabajadores informales, que laboraban en microempresas y para las mujeres y los jóvenes.

Señala el informe que en este nuevo seguimiento a la recuperación del empleo, se encuentra que el empleo total ha seguido su recuperación, más lenta que la de la actividad económica, jalonado especialmente por empleos informales. Desde agosto de este año el número de empleos informales ha superado su nivel previo a la pandemia. En septiembre, último mes para el cual están disponibles los datos detallados, había cerca de 300 mil empleos informales más que en el mismo mes de 2019. También un déficit cercano a 830 mil empleos formales (definidos como los que cotizan a pensión) frente a septiembre de 2019.

El grupo poblacional más afectado es el de los jóvenes, por la lenta recuperación del empleo formal que en personas de menos de 25 años no llega al 80% de su nivel prepandémico. La lenta recuperación del empleo formal puede no sorprender a la luz de las barreras a la creación de este tipo de empleo, pero es de gran preocupación. La reciente decisión de elevar el salario mínimo en más de 10%, que supera en más de 3,5% a la suma de inflación y crecimiento de productividad, amplía aún más la brecha entre los costos de creación de empleo formal e informal.

El presente desplegó una importante dinámica de la recuperación de la actividad económica que ya tiene al país en niveles de producción ligeramente superiores a los de 2019, si bien muy por debajo aún del nivel del PIB que, antes de la pandemia, se proyectaba para 2021.

Aun la buena dinámica de la actividad, el empleo y los ingresos de los hogares se han recuperado de forma lenta. En el mes de septiembre se mantenía con una brecha de casi 500 mil empleos, mientras el 40% de los hogares tenía ingresos inferiores a un salario mínimo. Aunque mejor que el 50% de hace unos meses, número que no muestra una clara dinámica hacia los niveles prepandémicos de entre 30 y 35%.

En los primeros meses de la pandemia, la crisis fue más fuerte para los empleos informales y para las microempresas, estas afectaciones se recuperaron del choque inicial con cierta rapidez. Los números de ocupados informales y por cuenta propia regresaron a sus niveles prepandemia alrededor de septiembre de 2020.

El empleo asalariado en las microempresas también rebotó rápidamente y la recuperación de esos segmentos ha seguido consolidándose, con altibajos de corto plazo. Para septiembre de este año el número de empleos informales superaba en casi 300 mil empleos el del mismo mes de 2019, que comparado, el número de trabajadores por cuenta propia en septiembre de 2021 era superior en 550 mil personas.

Creación de formales

Entre tanto, el número de empleos formales, los que cotizan pensión, presentaba en septiembre de 2021 una enorme brecha de 830 mil empleos frente a 2019, que no es muy diferente de la que viene mostrando el indicador desde finales de 2020, por lo que no sorprende la difícil recuperación del empleo formal pues abrir un nuevo contrato formal implica compromisos que, ante la eventualidad de un nuevo choque, se traducen en costos sensibles e inflexibles para el empleador.

Por ejemplo, el salario no se puede reducir, hay límites y costos relacionados con la posibilidad de dar licencias o vacaciones o terminar el contrato, pisos a los salarios y unos altos no salariales, asociados a la forma de financiación del sistema de seguridad social. El piso salarial en este tipo de empleos con frecuencia implica duplicar los costos para un empleador frente a lo que el mismo trabajador gana en la informalidad.

La pobre recuperación del empleo formal es tremendamente preocupante, porque un puesto formal de trabajo es un privilegio en nuestro entorno, no sólo por su relativa escasez (menos de 40% de los trabajadores tiene un empleo formal, definido como uno que incluye protección pensional), sino por la mayor estabilidad y más alto ingreso que ofrece al trabajador, comparado con otras formas de enganche, y también porque representa un activo organizacional para la sociedad.

Dinamizar la creación de empleo formal y estable, es entonces el gran reto de la recuperación, afirman las autoras del estudio, aunque los programas de empleo de emergencia pueden ayudar a paliar el golpe a los ingresos de los hogares, no son la semilla de la empleabilidad estable y generadora de encadenamientos productivos. “Es necesario un verdadero despegue del sector privado de alto valor”.

Jóvenes y mujeres

Los jóvenes han estado entre los más golpeados por el mercado laboral. A septiembre de 2021 las personas del grupo entre 15 y 24 años mantenían una brecha de 4% en número de empleos frente a marzo de 2019, para aquellos desde 25 años esa brecha era de un solo punto. En la formalidad la brecha se hace mayor. En el segmento formal, el número de empleos juveniles es hoy menor al 80% de ese número en prepandemia.

A septiembre de 2021, el empleo masculino había recuperado, incluso superado levemente, los niveles de prepandemia, sin embargo con el empleo femenino persiste una brecha de 6% frente al número de mujeres ocupadas en marzo de 2019, donde esa brecha es aún mayor, de casi 8%, lo que representa cerca de 600 mil puestos de trabajo femeninos.

Aunque sigue siendo una brecha enorme, es menor a la observada hasta julio de este año. La mejora observada en agosto y septiembre podría atribuirse al regreso a las aulas en el segundo semestre de 2021 frente al trimestre anterior, aunque aún muchos niños y adolescentes siguen sin regresar por completo a la educación presencial.

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