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Jaider, el financiero de los bizcochos, los bizcochuelos y las cucas

Mar 8, 2022

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Por Hernán Guillermo Galindo M

Jaider Pedroza Mosquera es un joven de apenas 19 años, que combina sus estudios de Administración Financiera en la Universidad CorHuila, con la venta de bizcochos de achira que fabrican con su familia en el Corregimiento de Fortalecillas. Jaider le contó su historia a Diario del Huila.

En las tardes, en el centro de la ciudad de Neiva llegan a la equina de la Calle 8 con Carrera 6 las vendedoras de bizcocho de Fortalecillas, que brindan las achiras, el bizcocho de cuajada, las cucas o los bizcochuelos.

En medio de este grupo básicamente de mujeres, encontramos a Jaider Pedroza, un joven muy amable, parco al hablar, pero atento a la hora de ofrecer sus productos. Se ubica frente a la sede del Banco Caja Social, hecho quizás premonitorio, ya que estudia Administración Financiera. “Espero dentro de unos años estar dentro de la entidad, laborando en la carrera que me llama la atención desde niño”, dice con seguridad.

Jaider, el financiero de los bizcochos, los bizcochuelos y las cucas
Este estudiante de Administración Financiera ayuda en el negocio familiar.

“Ahora le ayudo a mi mamá a elaborar los productos que ofrecemos seis días en la semana aquí en Neiva y de paso estudio en la CorHuila. Combino mi tiempo en las dos labores, mi mamá es la que me está apoyando para el estudio, así que no le puedo fallar”, agrega el joven. 

Jaider, cuenta que nació en Neiva, pero ha vivido todo el tiempo en Fortalecillas en donde por tradición familiar se aprende a hacer estos manjares. “Primero los abuelos, luego mi mamá y actualmente sigo con ella preparando los deliciosos bizcochos de achira, o las achiras, como las pregunta la gente. Además, sabemos de cucas y bizcochuelos que al igual que los bizcochos de cuajada son muy preguntados por los clientes”, comenta.

Tiene su clientela

Jaider Pedroza estudió su primaria y el bachillerato en la Institución Educativa de Fortalecillas, hoy María Auxiliadora, para luego incursionar en su Administración Financiera que tanto ha soñado en la vida desarrollar. 

Su papá, Jaime Pedroza, se dedica a las labores del campo en una pequeña parcela, en la que le ayuda su hermano Cristian. “Los demás integrantes de la familia, mi mamá Edith Mosquera y mi hermana Karol Daniela, al igual que yo estamos al frente del negocio familiar que nos ha permitido el sustento y salir adelante”, sostiene el joven opita.

Este neivano al que no le queda tiempo para pensar en pasatiempos, dedica su jornada a estudiar cuando las clases son en la mañana, y luego se va a ayudarles a su mamá y a su hermana. Lo mismo si la clase es en la tarde o en la noche utiliza el horario contrario para trabajar. Pero no todo para allí, porque en la mañana cuando sale temprano de clases se va a la casa a ayudar a terminar los productos.

Ya tiene una clientela que lo reconoce, y cuando no está lo preguntan a su hermana Karol o a su abuela que normalmente quedan encargadas de la venta.

“Es otra de las situaciones que hay que enfrentar, ayudar a culminar los productos que se van a ofrecer en la tarde, para eso llego a la casa y me pongo a trabajar en la elaboración de achiras, tostados o  lo que falte”, menciona. 

“Aprendí los secretos del bizcocho, las cucas, las almojábanas y los bizcochuelos. Lo que lo que más se me dificultó aprender fue la medida exacta de los ingredientes para el tamaño, pero ya eso es cosa del pasado”, agrega.

Tiene claras cuáles son sus metas y lo que debe hacer para llegar hasta ellas. “Una vez culmine la Administración Financiera, espero vincularme al sector, con la misión clara de ayudar a crecer el negocio de mi familia, pero también el de otras familias en Fortalecillas que se han dedicado a esta labor. El negocio puede crecer por la calidad del producto que sacamos, por lo que una de las metas es hacerlo más grande para tener una mayor producción y de paso generar otros empleos, uno siempre piensa en crecer, en progresar”, afirma el joven.

“Muchos por la pandemia tuvieron que despedir empleados, hay que ayudarles a recuperarse y que se recuperen también los puestos de trabajo”, añade con gran seguridad.

Aún no tiene definida una marca para los productos, pero no descarta que más adelante se pueda tener. “Hay que tener sueños y tener un proyecto de vida claro”, afirma este joven que desde niño sabe para donde va en la vida.

“Es que nunca he creído ni pensé en otra carrera distinta a la financiera”, reitera, cuando se le insiste que de no ser Administrador financiero qué otra carrera contemplaría estudiar.

A  otros jóvenes, como él, les dice; “debemos ser perseverantes y visionarios, mirar hacia dónde queremos ir, buscar la manera de llegar a ese lugar, tener un proyecto de vida y luchar por alcanzarlo”, concluye.

Jaider, el financiero de los bizcochos, los bizcochuelos y las cucas
“Hay que ser perseverantes y tener sueños”, dice Jaider.

Autor: WebMaster

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