Diario del Huila, Crónica

Por: Hernán Guillermo Galindo 

Nacido en Bogotá terminó en el Huila huyendo de la violencia. Ahora lucha por construir un mejor país donde quepan todos los colombianos en paz y prosperidad.

Ricardo López, nacido en Bogotá hace 56 años, cuenta con tristeza que a temprana edad conoció en carne propia la violencia, que tocó a su familia.

Su papá, Ariel López, jugador de fútbol semiprofesional en torneos de barrio, como el Olaya Herrera, cantera de jugadores en la capital, fue asesinado violentamente.

“Le causaron la muerte con un arma blanca. Le propinaron una herida mortal”, recuerda. Entonces tenía sólo tres años de edad.

Con temor a cuestas por lo sucedido, con su mamá, Lucy Torres, quien venía desplazada del Eje Cafetero, se marchó con sus dos hijos para Medellín, ciudad donde tenían varios familiares y a la que recuerda con cariño “porque hice muchos amigos y tuve otra visión del mundo”.

La familia de Ricardo ha sido andariega. No le son extraños los procesos migratorios, unos han viajado a Estados Unidos, otros a Europa y a países de Suramérica.

Periodista y camarógrafo

Él, particularmente, ha vivido en varias ciudades de Colombia, como Cali, Buenaventura y nuevamente Bogotá donde estudió periodismo en Inpahu y después fue camarógrafo de televisión en el rebusque de la vida.

“El periodismo, aunque me ha dado muchísimas satisfacciones, me pasó cuenta con ser un desplazado más al ser víctima de persecuciones por ejercer el trabajo informativo de denuncia e independiente. Cosa del terror y el conflicto absurdo y cruel de este país. Fuimos blanco de grupos armados”, señala, casi con resignación.

De esa época también tiene bonitos recuerdos como la oportunidad de compartir con grandes periodistas y con quienes considera los mejores camarógrafos nacionales.

“Germán Palma y Darío Torres de Noticias Uno, en donde trabajé; Álvaro Acevedo, director de cámaras de City TV, quien el año pasado se ganó el Simón Bolívar. Primera vez que se entrega el premio a un equipo de camarógrafos de un canal. Un hecho muy significativo para mi pues el lema de la época en la que laboré con ellos era: una imagen vale más que mil palabras”, manifiesta, sin disimulada alegría.

Precisamente, fue en el cubrimiento de una de las marchas tradicionales del Día del Trabajo cuando llegó su desgracia.

“Estaba en la séptima con calle 17 cuando la Policía agrede a un niño. El Esmad cree que tomé la imagen y la emprendieron contra mí”, afirma.

Y continúa la historia: “Con un gas lacrimógeno sufro una desfiguración facial y a partir de ahí no cesaron la persecución y las amenazas contra mi vida y contra la familia. Por eso, con mi señora, Patricia Bohórquez, tomamos la decisión de venirnos para el Huila, tierra de ella, cuya familia es del campo”.

Ya en el departamento pudo conocer personalmente la situación de los caficultores pues su suegro era cafetero, viviendo los problemas corrientes y difíciles de nuestros labriegos, como se sabe, destaca Ricardo.

Con esa información de la caficultura y el campo, además de las crisis del sector en los años 2010 a 2012, junto con varios compañeros crearon un grupo llamado Los Nuevos Rurales “y nos dedicamos a propender por el campo y a presentarle al gobierno nacional propuestas, justas y pacíficas, para el desarrollo y el progreso rural”.

Como cuando recorrió medio país y pudo hacer una radiografía, “encontrando que hay dos países, uno anónimo y desconocido, en donde cada día la gente se juega la vida; y el otro, el de los titulares de prensa, de los grandes cócteles, el país que la gente piensa y tiene en el imaginario”, lo mismo hizo en el Huila.

Dignidad Agropecuaria

El diagnóstico del caficultor, de la gente que siembra fríjol, de las personas que cosechan arroz y cacao. Por eso, “entre a forma parte de Dignidad Agropecuaria, que nace de la fusión de las dignidades del café, arroz, la papa y otros productos del campo”.

López piensa que hasta que no haya una política clara de tierras va ser muy difícil que haya paz en Colombia.

“El próximo paro agrario será por los insumos porque son los más caros de América Latina. Estamos sujetos a la dolarización lo que hace casi imposible que los precios bajen y sirvan a los intereses del sector agropecuario, como es lo justo y deseable”.

Sin embargo, es optimista. A futuro se ve con la esposa e hijos en un país que cree es posible, “si superamos el conflicto y creemos en el proceso de paz”.

Lamentablemente, dice Ricardo, nosotros no creemos en lo nuestro, en lo que hemos logrado en materia de pacificación. Por eso, lanza un mensaje para todos:

“Decirle a la gente que es posible construir entre todos otro país, viable. El Señor ha sido muy generoso con nosotros, nos ha regalado mucho, sólo que algunas veces no le damos el valor a las cosas y a las personas alrededor de nosotros”, concluye.

Destacado

“Con un gas lacrimógeno sufro una desfiguración facial y a partir de ahí no cesaron la persecución y las amenazas contra mi vida y contra la familia”.

Ricardo López, desplazado, periodista y líder agropecuario

Ricardo viaja constantemente por la labor que realiza.