Diario del Huila, Crónica

Por: Hernán Guillermo Galindo

En medio de la crisis por el Covid-19, Angie Goretti Astudillo perdió el empleo, que le sirvió de oportunidad para montar su propio negocio de venta y comercialización de maquillaje y todo lo necesario para la belleza facial femenina.

Hace año y medio, en la parte crítica de la pandemia, con las cuarentenas y aislamientos que desembocaron en el cierre de negocios, empresas y el despido de empleados, muchas fueron los neivanos que resultaron víctimas de la emergencia económica y social.

Una de ellas fue Angie Goretti Astudillo, técnica oral, que perdió su empleo en un consultorio de odontología. Pero lejos de arrugarse, asustarse o deprimirse vio en el problema una posibilidad. Montó su propio negocio de belleza facial.

“Vendo maquillaje, pongo pestañas punto a punto, depilo cejas, hago sombreado de cejas, maquillo para todos y cualquier evento, vendo cosméticos y hasta objetos para la cara y la cabeza, como usted ve”, manifiesta, con seguridad y alegre.

Maquillaje y belleza

La mujer, de 23 años, de buena estatura, cabello negro, largo, atiende un puesto de exhibición en una feria de emprendimientos en el Parque Santander. Sobre una mesa tiene distribuidos los distintos elementos necesarios para su oficio y para la venta.

“Yo soy auxiliar oral y me quedé sin trabajo porque todo el sector odontológico tuvo que cerrar por las medidas exigentes de bioseguridad”, cuenta, con tranquilidad.

“Y entonces me dediqué a esto. Me gustó más lo relacionado con la belleza, con las cremas, lápices y polvos que ser ayudante”, explica la técnica en auxiliar oral del San Pedro Claver, bachiller del Inem. La primaria la hizo en la escuela Los Pinos.

Se sorprende y ríe al responder que de pequeña nunca tuvo inclinación por el arte y oficio al que estaría dedicada en el futuro.

“No era nada femenina, cuando niña. Ya más grandecita me empezó a gustar bastante la belleza, maquillarme. Veía tutoriales en internet, leía mucho del tema, mirando…así fue que como aprendí de a poco. Después fue practicar y continuar”.

En la pandemia tenía una plata ahorrada que tenía presupuestada para pagar obligaciones de la moto, su modo de transporte. Entonces se arriesgó a cambiar su destino.

“Como faltaban unos meses para cancelar los pagos, como la revisión técnico mecánica, decidí invertir mientras tanto el dinero en una mercancía. Miré por internet, revisé precios, productos y me pareció muy rentable la oportunidad del maquillaje”, expresa.

No sabe explicar en qué se diferencia su labor a la similar de otras personas que hay en oferta en el mercado. Lo que sí asegura es que lo que corresponde a ella lo hace con mucha pasión, amor y responsabilidad.

“Un ejemplo es que yo misma elaboro las bolsas donde empaco mis productos. Todo lo hago con mucha dedicación y empeño pues es un trabajo que he venido sacando adelante con mucho esfuerzo y empeño. Me retiré definitivamente de mi anterior ocupación para entregarme a esto”, comenta.

Por ahora no tiene un local propio, siendo una ilusión por cumplir. “Tenemos planes con mi marido, Cristian Gómez, que me ayuda bastante y apoya, de poner un establecimiento propio para vender todo lo que tenga relación con maquillaje, cuidado facial, accesorios, pestañas y cejas, depilación”.

Por ahora atiende un stand en un local de uñas: Àngels Nails, en el barrio Álamos Norte.

“Mi tienda se llama Tienda Mimada, luce bella y con estilo. El nombre lo inventé con una amiga. Es lógico las mujeres somos mimadas, nos gustan que nos mimen y mimarnos”, dice, riendo con frescura.

Estudios y empresaria  

Y en el futuro también se ilusiona con estudiar más de su oficio, como cosmetología y estética integral para completar con lo que hoy ya tiene y oferta su negocio.

No sabe si las mujeres son o no vanidosas; o se maquillan y embellecen para estar presentables, atractivas y sentirse bien; o por simple moda:

“Siento que hay días más especiales que otros. Unos que son pesados en ventas y otros de mucha actividad y movimiento, por fortuna”.

Está agradecida con mucha gente. Especialmente con su pareja, que la respalda, le presta plata cuando no tiene, la lleva y trae. Con la mamá, Brigitte Bejarano, que la ayuda con la publicidad y la voz a voz, con los domicilios, porque también presta ese servicio; con los muchos clientes que la han respaldado; con los amigos y conocidos que la han promovido con los comentarios o en las redes sociales.

“Nunca me dio pena este trabajo y eso que me he desempeñado en muchos. He hecho de todo en la vida. El trabajo no es deshonra. Estoy contenta independiente y espero seguir así toda la vida, con mucho amor, esfuerzo y dedicación”, concluye Angie Goretti Astudillo, y se retira para atender a dos señoras que llegan interesadas en busca de maquillaje para una fiesta de matrimonio.

Angie Goretti Astudillo cambio la higiene oral por la cosmética.